Redactor: Sam Torne
El Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC) enfrenta una presión inédita desde Canadá, donde las posturas políticas y económicas están tensando la relación trilateral. Pierre Poilievre, líder del Partido Conservador canadiense y favorito en las elecciones de 2025, ha planteado la exclusión de México del acuerdo, argumentando que priorizaría los intereses canadienses. Sin embargo, analistas y empresarios coinciden en que esta idea es impráctica y dañina para las tres naciones.
El contexto político no es menos volátil. Poilievre busca debilitar el gobierno de Justin Trudeau en medio de una crisis de popularidad. Mientras tanto, en Estados Unidos, el expresidente Donald Trump ha revivido su retórica proteccionista, amenazando con aranceles que podrían perjudicar tanto a Canadá como a México.
Dependencia comercial y la industria automotriz
El comercio entre Canadá y Estados Unidos es vital para ambas economías. Según Marta Leardi-Anderson, del Cross-Border Institute, la provincia de Ontario, epicentro de la industria automotriz canadiense, intercambió más de 350 mil millones de dólares en bienes con Estados Unidos en 2023. Esta integración económica subraya la importancia del T-MEC como un instrumento de estabilidad en la región.
Goldy Hyder, presidente del Consejo Empresarial de Canadá, enfatizó los beneficios del tratado para los ciudadanos canadienses, resaltando que ha proporcionado certidumbre para inversiones a largo plazo y fortalecido la economía norteamericana frente a desafíos globales como la competencia china.
Las consecuencias de un posible arancel del 25%
El panorama podría complicarse aún más si prosperan los aranceles del 25% propuestos por Trump. Un informe del Laboratorio de Datos Empresariales de la Cámara de Comercio Canadiense estima que el PIB canadiense se reduciría en 2.6%, equivalente a 78 mil millones de dólares canadienses. Para los ciudadanos, esto significaría una pérdida de aproximadamente mil 900 dólares por persona al año.
Por su parte, el PIB estadounidense caería un 1.6%, afectando a su población con una pérdida aproximada de mil 300 dólares per cápita. Estas cifras evidencian que las economías de Canadá y Estados Unidos están demasiado interconectadas para resistir políticas comerciales agresivas sin consecuencias negativas.
Reflexión sobre el futuro del T-MEC
La salida de Chrystia Freeland, ministra de Finanzas canadiense, complica aún más las negociaciones. Canadá se encuentra en una posición política débil frente a un posible endurecimiento de políticas comerciales por parte de Estados Unidos.
Para los expertos, como Leardi-Anderson e Hyder, la clave radica en reforzar el T-MEC y evitar renegociaciones disruptivas. Más allá de las posturas políticas, la estabilidad económica de América del Norte depende de la cooperación trilateral y la consolidación de una visión compartida a largo plazo.
¿Te gustó nuestra nota? ¡Contáctanos y deja tu comentario! AQUÍ
Conoce nuestra red ANCOP Network AQUÍ
