Redacción: Litzury Gamboa
Entre junio de 2023 y diciembre de 2024, se registraron 92 hospitalizaciones por sobredosis de fentanilo en 15 estados de México, con un promedio de cinco casos mensuales, según datos de la Secretaria de Salud. Las causas incluyen intoxicación autoinfligida, accidental o de intencionalidad no determinada. Sinaloa, Baja California y Quintana Roo lideran las cifras, destacándose Culiacán y Tijuana como focos de atención.
La mayoría de las personas hospitalizadas tienen entre 16 y 28 años, y son en su mayoría hombres. Aunque solo cinco casos resultaron en fallecimiento, la falta de políticas públicas adecuadas y un subregistro de las atenciones fuera de los hospitales limitan el entendimiento real del problema. La plataforma Cubos Dinámicos, creada con base en la Clasificación Internacional de Enfermedades de la OMS, permite monitorear las intoxicaciones bajo el código U94, implementado en 2023.
Especialistas advierten que la cifra oficial subestima la realidad, ya que no considera las atenciones callejeras realizadas por paramédicos y activistas. Además, la falta de una encuesta nacional de adicciones limita la comprensión del fenómeno y el desarrollo de estrategias adecuadas. Aunque el problema no se compara con la magnitud de la crisis en Estados Unidos, las dinámicas del consumo en México requieren atención urgente.
El informe de Elementa DDHH destaca la falta de políticas públicas en Baja California para atender a las personas consumidoras de fentanilo, quienes además son estigmatizadas y criminalizadas. La “limpieza social” aplicada en Tijuana y Mexicali expulsa a estas personas de los espacios públicos sin ofrecer opciones de reinserción. A pesar de la gravedad del problema, la Secreataría de Salud federal y la Conasama no han mostrado disposición para abordarlo.
