Redacción: Antonio Villeda
El comercio de petróleo entre Venezuela y su principal comprador, China, se detuvo después de que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, emitiera un decreto amenazando con imponer aranceles a los países que compren crudo venezolano. Esta medida sorprendió a operadores y refinadores chinos, quienes ahora deben enfrentarse a la incertidumbre sobre cómo se implementará la orden. A partir del 2 de abril, Estados Unidos podría imponer un arancel de 25% sobre los productos provenientes de cualquier país que importe petróleo venezolano.
Los operadores chinos han mostrado cautela, esperando instrucciones del gobierno de Pekín sobre si deben continuar o no las compras de crudo venezolano. Aunque algunos expertos del sector creen que los flujos de petróleo podrían seguir, dado los frecuentes cambios en las políticas arancelarias de Trump, otros son más pesimistas y se abstendrán de hacer nuevas adquisiciones. Un ejecutivo de una empresa china habitual en la compra de petróleo venezolano dijo que evitarán cualquier envío en abril debido a la incertidumbre en el mercado.
La situación también ha creado confusión entre los compradores de fueloil venezolano en Singapur, pues las sanciones pueden afectarles indirectamente. El temor generalizado es que el mercado se vea alterado, lo que lleva a los compradores a mantenerse al margen y esperar más claridad sobre la implementación de los aranceles y las posibles repercusiones. Esta situación genera una gran incertidumbre en el comercio global de crudo.
China, que es el mayor comprador de petróleo de Venezuela, recibe alrededor de 503,000 barriles diarios, lo que representa más del 50% de las exportaciones de crudo venezolano. La incertidumbre causada por las sanciones de Estados Unidos podría tener un impacto considerable en estos flujos comerciales, especialmente en un momento en que las refinerías independientes chinas también buscan información sobre la disponibilidad y los precios del crudo venezolano.
