Redacción: Antonio Villeda
Stellantis, uno de los gigantes automotrices, anunció la suspensión temporal de producción en algunas de sus plantas en México y Canadá, debido a los aranceles del 25% impuestos por Estados Unidos a los vehículos fabricados fuera del país. Esta medida afectará a miles de empleados, especialmente en la planta canadiense de Windsor, que cerrará durante dos semanas. La medida responde a los altos costos de producción y a la incertidumbre creada por los nuevos impuestos aduaneros que comenzaron a aplicarse el jueves.
La planta de Windsor, que emplea a unas 4,000 personas, es clave para la producción de modelos como la Chrysler Pacifica y el Dodge Charger. La ciudad, ubicada cerca de Detroit, depende en gran medida de la industria automotriz, lo que incrementa el temor de que otros cierres y quiebras de subcontratistas sigan esta tendencia. Stellantis también mencionó que las plantas de Toluca, en México, podrían verse afectadas por la misma razón, con una pausa en la producción de los Jeep Compass y Wagoneer S EV.
Ante esta situación, Stellantis y otros gigantes del sector, como Ford y General Motors, han solicitado la reducción de los aranceles para evitar un aumento en los precios de los vehículos, lo que podría reducir la demanda de los consumidores. La empresa está evaluando el impacto de estos aranceles y continúa en diálogo con la administración de Trump para encontrar una solución. Se teme que los efectos negativos puedan prolongarse a largo plazo.
Además de la suspensión en las plantas de Canadá y México, Stellantis también implementará un expediente de regulación temporal de empleo (ERTE) en Estados Unidos, afectando a unos 900 trabajadores. Esto se debe al cese de producción en plantas de estampado en Michigan y una de transmisiones en Indiana. Stellantis sigue monitoreando el impacto de las nuevas políticas comerciales y los efectos en sus operaciones a futuro.
