Investigación del INAH descubre cómo surgió el maíz en el Valle de Tehuacán

Investigación del INAH descubre cómo surgió el maíz en el Valle de Tehuacán

Redacción:  Javier Escárcega  

Un reciente estudio impulsado por el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) ha revelado nuevos datos sobre el origen del maíz en el Valle de Tehuacán, Puebla, una región considerada clave en la historia agrícola de Mesoamérica. 

El descubrimiento forma parte de una investigación que analizó alrededor de 180 huesos de conejos y venados pertenecientes a la colección arqueozoológica del INAH. Estos restos animales fueron fundamentales para reconstruir el ambiente antiguo del Valle de Tehuacán y comprender cómo se desarrollaron las primeras formas de agricultura en la región. A través del estudio de estos materiales, los científicos pudieron identificar características del clima y la vegetación que existían en ese periodo, lo que permitió comprender mejor el contexto ambiental en el que surgió el cultivo del maíz. 

Los especialistas utilizaron técnicas de análisis isotópico aplicadas al polvo extraído de los huesos, procedimiento que se realizó en el Laboratorio de Isótopos Estables del Instituto de Geología de la UNAM. Este método permite identificar la dieta de los animales y, en consecuencia, inferir qué tipo de vegetación predominaba en el entorno donde vivían. Debido a que los venados y conejos son animales herbívoros, su alimentación reflejó con gran precisión la composición vegetal del ecosistema antiguo. 

Gracias a este análisis se pudo reconstruir el paleoambiente del Valle de Tehuacán, un paso clave para entender los procesos de domesticación de plantas. Los resultados sugieren que el surgimiento temprano del maíz ocurrió en un contexto de condiciones climáticas particularmente húmedas, con abundante vegetación y lluvias. Estas circunstancias crearon un entorno favorable para que las primeras variedades de maíz pudieran desarrollarse y adaptarse a zonas de mayor altitud. 

Los investigadores también determinaron que el maíz más antiguo identificado en la región tiene aproximadamente 5,400 años de antigüedad. En ese momento se trataba de una planta parcialmente domesticada, una forma intermedia entre el teosinte su antecesor silvestre y el maíz que conocemos actualmente. Este hallazgo ayuda a comprender cómo ocurrió el proceso gradual de transformación de una planta silvestre en uno de los cultivos más importantes de la historia humana. 

Otro aspecto relevante del estudio es que, cuando el maíz apareció por primera vez en el Valle de Tehuacán, las poblaciones humanas de la región todavía practicaban principalmente la caza y la recolección. Esto significa que el maíz no formaba parte central de la dieta en sus inicios, sino que era solo un recurso más dentro de un amplio conjunto de alimentos disponibles en el entorno natural. Con el paso del tiempo, sin embargo, la agricultura comenzó a intensificarse y el maíz adquirió mayor importancia en la subsistencia de las comunidades. 

Para realizar esta investigación se estudiaron materiales provenientes de diez sitios arqueológicos del valle, excavados originalmente entre 1961 y 1964 por arqueólogos como Richard MacNeish y Ángel García Cook. Estos trabajos arqueológicos permitieron recuperar restos de fauna y otros materiales que hoy forman parte de las colecciones científicas del INAH, las cuales siguen siendo fuente de nuevas investigaciones décadas después de haber sido descubiertas. 

El uso de animales como indicadores ambientales fue una decisión estratégica por parte de los investigadores. Los venados y conejos viven más tiempo que otras especies pequeñas y recorren amplias áreas para alimentarse, por lo que la composición química de sus huesos refleja de manera más precisa el promedio ambiental de toda una región. Gracias a ello fue posible obtener datos más sólidos sobre el clima y la vegetación del Valle de Tehuacán en diferentes momentos históricos. 

Los especialistas destacaron la importancia de conservar las colecciones arqueo zoológicas, ya que el avance de nuevas tecnologías permite extraer cada vez más información de materiales antiguos. Estudios como este no solo ayudan a comprender el origen del maíz, sino también a reconstruir la relación entre clima, fauna y sociedades humanas en el pasado. Estos hallazgos muestran la relevancia del Valle de Tehuacán como uno de los lugares clave para entender el surgimiento de la agricultura en Mesoamérica y el papel central del maíz en la historia cultural de México. 

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