Redacción: Andrea García
Un nuevo estudio científico reveló cómo la covid-19 provocó daños severos en los pulmones de los pacientes que fallecieron durante la pandemia, al identificar alteraciones celulares relacionadas con la formación de tejido cicatricial. Los hallazgos ayudan a comprender por qué algunos casos desarrollaron complicaciones respiratorias graves y cómo fallaron los mecanismos naturales de reparación pulmonar. Además, la investigación abre nuevas líneas de estudio para evaluar posibles tratamientos contra la fibrosis.
Aunque la infección por SARS-CoV-2 ha sido ampliamente estudiada, los mecanismos celulares responsables del deterioro respiratorio continúan siendo objeto de investigación. Un nuevo estudio científico aporta pistas sobre la manera en que el virus puede alterar el tejido pulmonar, favorecer la aparición de cicatrices y dificultar el proceso mediante el cual el organismo obtiene el oxígeno que necesita para funcionar.
El trabajo, realizado por investigadores del Instituto de Investigación Sant Pau en colaboración con centros hospitalarios de Madrid y Suecia, examinó muestras de tejido pulmonar de 19 personas fallecidas a causa de la enfermedad. Para analizar las alteraciones provocadas por la infección, los especialistas utilizaron una herramienta denominada transcriptómica espacial, que permite identificar qué genes están activos en distintas zonas de un tejido.
Gracias a esta metodología, fue posible observar con mayor detalle los cambios que experimentaron las células durante las formas más severas de la enfermedad. Entre los resultados más relevantes, los científicos detectaron una reducción de las células que participan en el intercambio de gases dentro de los pulmones.
Al mismo tiempo, encontraron una mayor actividad de células relacionadas con la respuesta inmunitaria y la producción de tejido cicatricial. Este desequilibrio resulta importante porque, aunque la inflamación forma parte de la defensa natural del organismo, una respuesta descontrolada puede contribuir a lesionar estructuras indispensables para la respiración.
Los investigadores también identificaron la participación de los fibroblastos peribronquiales, células encargadas de producir componentes del tejido conectivo. En condiciones normales, estas estructuras cumplen funciones necesarias para mantener la organización de los tejidos. Sin embargo, cuando su actividad aumenta de manera anormal, pueden favorecer la acumulación de material cicatricial y modificar la arquitectura de los pulmones, lo que dificulta su funcionamiento adecuado.
Estas alteraciones se relacionan con la fibrosis pulmonar, una condición en la que el tejido pierde parte de su elasticidad y se vuelve más rígido. Cuando esto sucede, los pulmones pueden tener dificultades para expandirse y transferir suficiente oxígeno a la sangre. En los pacientes con covid-19 grave, el problema no estuvo relacionado únicamente con la infección y la inflamación, sino también con la manera en que el organismo respondió al daño y trató de reparar las zonas afectadas.
El análisis molecular permitió reconocer señales biológicas vinculadas con el desarrollo de estas lesiones. Los especialistas observaron que determinados mecanismos celulares favorecen la formación de fibrosis, mientras que otros procesos que normalmente contribuyen a controlar esa respuesta presentan una actividad reducida.
Esta combinación podría ayudar a explicar por qué algunos pacientes desarrollaron daños pulmonares especialmente severos y por qué la recuperación del tejido no siempre fue suficiente para restablecer su estructura original. Otro de los aspectos estudiados fue la función de las células madre pulmonares, fundamentales para la regeneración de los tejidos.
Los resultados sugieren que estas células intentan reparar las zonas lesionadas, pero esa respuesta puede resultar insuficiente ante un daño extenso. Cuando el proceso de recuperación no consigue reconstruir adecuadamente el tejido, algunas áreas pueden quedar sustituidas por cicatrices, reduciendo la capacidad de los pulmones para cumplir sus funciones respiratorias.
Nuevas líneas de investigación para tratar el daño pulmonar
Los hallazgos podrían ayudar a orientar futuras investigaciones sobre medicamentos capaces de reducir la progresión de la fibrosis. Entre las alternativas que podrían estudiarse se encuentran la pirfenidona y el nintedanib, dos fármacos utilizados para tratar determinadas enfermedades pulmonares fibrosantes. La posibilidad de evaluar estos medicamentos responde a una estrategia conocida como reposicionamiento farmacológico, que busca identificar nuevas aplicaciones para tratamientos que ya existen.
No obstante, todavía es necesario comprobar si estos fármacos ofrecen beneficios concretos frente a las lesiones pulmonares asociadas con la covid-19 grave. Para ello, se requieren investigaciones adicionales que permitan establecer su eficacia, seguridad, dosis apropiadas y posibles efectos adversos en los pacientes que pudieran recibirlos. Por ahora, el estudio aporta información para desarrollar nuevas hipótesis terapéuticas, pero no demuestra que exista un tratamiento capaz de revertir por completo este tipo de daño.
La investigación también ofrece elementos para profundizar en el conocimiento de las complicaciones respiratorias que pueden persistir después de la fase aguda de la infección. Sin embargo, debido a que el análisis se realizó con muestras de personas fallecidas, sus resultados no permiten determinar por sí solos qué consecuencias tendrá el daño observado en quienes sobrevivieron a la enfermedad.
Para comprender esa evolución, será necesario estudiar otros grupos de pacientes y comparar sus respuestas a lo largo del tiempo. El estudio representa un avance en la comprensión de los procesos que pueden convertir una lesión pulmonar en un daño persistente.
Al identificar cambios en la actividad celular, alteraciones en los mecanismos de reparación y señales relacionadas con la fibrosis, los científicos cuentan con nuevas pistas para investigar cómo intervenir en las etapas más graves de la enfermedad. Estos conocimientos podrían contribuir al diseño de tratamientos más específicos, siempre que futuras investigaciones confirmen su utilidad y seguridad.

