Redacción: Daniel Noriega
¿Por qué regresan las cabinas telefónicas a México en 2026? Conoce el plan de la CFE para instalar cientos de estos equipos con internet y llamadas gratuitas, buscando cerrar la brecha digital en zonas rurales.
Parece una escena sacada de Volver al Futuro, pero es una estrategia real en este 2026. Mientras el mundo corre frenéticamente hacia la implementación del 6G y los dispositivos de realidad virtual, México ha decidido dar un paso atrás para impulsar un salto aún más significativo hacia adelante. Contra todo pronóstico tecnológico, la Comisión Federal de Electricidad (CFE) está instalando cientos de nuevas cabinas telefónicas en el país, desafiando la lógica de la era smartphone para atender una urgencia que ninguna aplicación ha podido resolver.
Vivimos pegados a la pantalla, asumiendo que la hiperconectividad es la norma universal. WhatsApp, Instagram y TikTok se han convertido en los medios naturales de comunicación contemporánea, y para la gran mayoría de los habitantes de las zonas urbanas de México, ver una cabina telefónica en la calle es sinónimo de toparse con un “fósil urbano”; estorbos metálicos, a menudo vandalizados, que solo nos recuerdan una época pre-digital. Sin embargo, la realidad del país es mucho más compleja y desigual de lo que nos muestra nuestro feed de redes sociales.
Esta iniciativa, impulsada por el organismo CFE Telecomunicaciones e Internet para Todos, no busca competir con tu smartphone de última generación, sino llegar precisamente a donde este dispositivo es un lujo inaccesible o inservible. El proyecto tiene como objetivo fundamental cerrar la brecha digital que aún aísla a muchas comunidades. Aunque parezca difícil de creer en 2026, miles de personas en zonas rurales del sureste mexicano, especialmente en estados como Veracruz, Oaxaca y Chiapas, no tienen acceso a un teléfono celular propio, carecen de cobertura móvil estable o, en el caso de los adultos mayores, simplemente no se sienten cómodos interactuando con la tecnología táctil.
A diferencia de las viejas casetas oxidadas de monedas que recordamos con nostalgia, estas nuevas estaciones (de las cuales ya se han instalado oficialmente 848 unidades) llegan equipadas para funcionar como verdaderos centros de conectividad comunitaria:
- Llamadas Gratuitas y Universales: El objetivo primordial es garantizar el derecho humano a la comunicación sin que el costo sea una barrera.
- Conexión Transfronteriza: Permiten realizar llamadas no solo locales, sino también a Estados Unidos y Canadá. Este punto es vital para la economía de estas regiones, ya que facilita el contacto directo con familiares migrantes, manteniendo lazos afectivos que a menudo sostienen a comunidades enteras.
- Puntos de Acceso a Internet: Muchas de estas terminales funcionan también como puntos de anclaje digital para reducir el aislamiento informativo.
Resulta profundamente irónico pensar que, mientras en el Congreso de la Ciudad de México se ha debatido activamente el retiro y desmantelamiento de miles de cabinas obsoletas que obstruyen el paso peatonal, en el interior de la república se estén instalando nuevas unidades como auténticos salvavidas de comunicación.
Al final, esta estrategia nos recuerda una lección importante sobre la innovación: la verdadera tecnología no es siempre la más nueva o la más digital, sino aquella que es verdaderamente útil, accesible y capaz de cambiar la vida de las personas y comunidades que más lo necesitan.
¿Será este el inicio de una segunda vida para el teléfono público?
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