Redacción: Daniel Noriega
México concluye su histórica participación en los Juegos Olímpicos de Invierno Milano Cortina 2026 con una emotiva ceremonia de clausura en Verona.
Milano Cortina 2026 llegó a su fin. Con la bandera mexicana ondeando en la Arena de Verona gracias a Donovan Carrillo y Sarah Schleper, nuestra delegación cerró una participación que rompió sequías de cuatro décadas y nos dejó momentos que difícilmente vamos a olvidar.
Fueron 17 días donde el frío pasó a segundo plano frente a la intensidad de las competencias. Este domingo, la Arena Olímpica de Verona se encargó de ponerle punto final a los Juegos Olímpicos de Invierno Milano Cortina 2026. Y ahí, desfilando junto a las potencias mundiales de los deportes invernales, apareció México.
No es ningún secreto que nuestro país no se caracteriza por tener montañas nevadas en cada esquina. Aun así, el contingente tricolor llegó pisando fuerte. Donovan Carrillo y Sarah Schleper repitieron la dosis de la inauguración y llevaron la bandera durante la clausura. Ver los colores nacionales ahí tiene su mérito, sobre todo si revisamos los libros de historia: esta fue la representación mexicana más grande en casi 40 años. Nada mal para un país cálido, ¿verdad?
Pero si hablamos de momentos que te dejan un nudo en la garganta, forzosamente tenemos que mencionar a Sarah Schleper. Lo de la esquiadora alpina en Italia fue de película. Compitió en sus séptimos Juegos Olímpicos y, por si fuera poco, lo hizo compartiendo la nieve con su propio hijo, Lasse Gaxiola. Juntos se convirtieron en la primera dupla de madre e hijo compitiendo en la misma edición. Sin embargo, toda carrera tiene su fecha de caducidad. Sarah aprovechó el marco de la clausura para anunciar que cuelga los esquís de forma definitiva. Deja un hueco enorme, pero también la vara altísima para quienes vienen detrás.
Luego tenemos a Donovan Carrillo. El tipo simplemente tiene un imán con el hielo. El tapatío se volvió a meter a una final olímpica de patinaje artístico y armó una fiesta en la pista al ritmo de Elvis Presley. Terminó en el lugar 22 de la clasificación general, empatando el registro que logró hace cuatro años. Básicamente, nos dejó claro que su llegada a la élite no fue obra de la casualidad y que sigue aferrado a los mejores del mundo.
A la par de ellos, no podemos dejar a un lado el enorme desgaste físico de Allan Corona y Regina Martínez. Ambos se rifaron el físico en las pruebas de esquí de fondo, una de las disciplinas más castigadas y exigentes de todo el calendario.
Ya se apagó el pebetero en Italia. Ahora toca darle la vuelta a la página y mirar al futuro, específicamente hacia los Alpes Franceses en 2030. Esa próxima cita tendrá un sabor muy nostálgico, pues marca el regreso al país que lo inició todo allá por 1924 en Chamonix. Para México, el reto es muy claro: mantener el impulso. La base ya está puesta, las despedidas ya se dieron y ahora solo queda empujar para que la nueva sangre siga abriendo camino en el hielo internacional.

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