Redacción: Daniel Noriega
La selección nacional dio una exhibición magistral al golear 4-0 a su rival europeo en Querétaro, llenando de esperanza a la afición rumbo al Mundial.
En una velada marcada por un fuerte dispositivo de seguridad y la pasión desbordante de la afición, el conjunto dirigido por Javier Aguirre dio un rotundo golpe de autoridad. Con un categórico triunfo ante el cuadro islandés, el equipo mexicano demostró que comienza a encontrar su mejor versión futbolística.
El Estadio La Corregidora fue el escenario perfecto para que la escuadra azteca se reconciliara con su gente. Antes de que el balón comenzara a rodar, se vivió un momento de profundo respeto al guardarse un minuto de silencio en memoria de los elementos de la Guardia Nacional caídos recientemente en cumplimiento de su deber durante la captura de “El Mencho”, un gesto que unió a los más de treinta y un mil espectadores presentes en las gradas. Una vez que sonó el silbatazo inicial, la intensidad del encuentro fue de menos a más para los locales.
Durante los primeros compases, la escuadra islandesa intentó sorprender con una presión alta que generó cierta incomodidad en la zaga nacional. Sin embargo, el susto duró muy poco. Con el paso de los minutos, el mediocampo mexicano, orquestado de manera brillante, comenzó a adueñarse de las acciones, dictando el ritmo del juego y arrinconando al rival en su propia mitad del campo.
La recompensa a esta insistencia no tardó en llegar. Al minuto veintiuno, Richard Ledezma hizo estallar el júbilo en las tribunas al abrir el marcador con un certero remate de cabeza. El golpe anímico fue letal para los vikingos, pues apenas dos minutos después, la “Hormiga” aprovechó un centro preciso al segundo poste para empujar el esférico y firmar el dos por cero. Fue una primera mitad de ensueño que dejó claro el dominio del conjunto tricolor, mostrando una innegable solidez en su esquema táctico.
Para la parte complementaria, el guion no sufrió grandes alteraciones. México mantuvo la posesión del esférico y continuó buscando ampliar la ventaja sin desesperarse, circulando la pelota por todos los sectores. Al minuto cincuenta y ocho, Jesús Gallardo, quien tuvo una noche sumamente activa por la pradera izquierda, anticipó a la defensa rival en un tiro de esquina y, con un sólido frentazo, mandó a guardar el balón para decretar el tres a cero. A partir de ese momento, el encuentro se convirtió en un trámite que permitió a la afición queretana disfrutar del espectáculo al entonar el tradicional “Cielito Lindo”, una estampa que hace tiempo no se presenciaba con tanta euforia.
Ya en el tiempo de compensación, cuando parecía que las redes no se moverían más, apareció Brian Gutiérrez para poner la cereza en el pastel. En una vertiginosa jugada de mano a mano contra el guardameta islandés, Gutiérrez calculó con una frialdad absoluta al primer poste, sellando la goleada definitiva de cuatro por cero y redondeando una noche mágica donde varios jóvenes se estrenaron como artilleros con la camiseta nacional.
Este contundente triunfo no solo refuerza la confianza del grupo comandado por Javier Aguirre, sino que también sirve para calmar las aguas y unir al equipo con su afición de cara a la justa mundialista. No obstante, la verdadera prueba de fuego está a la vuelta de la esquina. A finales de marzo, la Selección Mexicana tendrá que demostrar de qué está hecha cuando enfrente a la escuadra de Portugal en la capital del país.
Por ahora, el balance es sumamente positivo: el equipo ganó, gustó y goleó, dejando sensaciones que quedarán marcadas en la memoria de los aficionados.

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