Redacción: Daniel Noriega
La inflación en México llegó al 3.79% en enero de 2026. Analizamos el repunte del índice subyacente y el impacto de los nuevos impuestos en los precios.
El inicio de año presenta un panorama complejo para la economía nacional. Durante enero, la inflación en México registró una aceleración que alcanzó el 3.79%, impulsada principalmente por ajustes fiscales y presiones persistentes en el sector de servicios, marcando una pauta cautelosa para los próximos meses financieros.
El Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) ha revelado las cifras correspondientes al primer mes de 2026, destacando que la inflación general anual se situó en un 3.79%. Aunque esta cifra se mantiene dentro de ciertos márgenes esperados por analistas, el dato que ha encendido las alarmas en el sector financiero es el comportamiento de la inflación subyacente. Este indicador, que elimina los precios de los bienes y servicios más volátiles para identificar la tendencia real del costo de vida a mediano plazo, repuntó hasta un 4.52% anual, su nivel más alto en casi dos años.
Este fenómeno tiene una explicación directa en el incremento de costos de las mercancías y, de manera muy acentuada, en el rubro de bebidas y tabaco. Tras la entrada en vigor de los ajustes en el Impuesto Especial sobre Producción y Servicios (IEPS) para este ciclo fiscal, los precios de estos productos experimentaron alzas significativas, superando en algunos casos el 20% anual. Asimismo, el sector de los servicios sigue mostrando una resistencia a la baja, ubicándose en un 4.48%, influenciado por la inercia de los aumentos acumulados en los salarios mínimos y los costos operativos de las empresas.
Por otro lado, el índice no subyacente donde se incluyen productos agropecuarios y energéticos mostró una moderación, situándose en 1.39%. Sin embargo, especialistas advierten que este respiro podría ser temporal debido a la volatilidad inherente de estos productos, por lo que no se debe bajar la guardia respecto a la estabilidad general de los precios al consumidor.
Ante este escenario, el Banco de México (Banxico) se encuentra en una posición de vigilancia extrema. La mayoría de los analistas coinciden en que la política monetaria no verá cambios inmediatos; se prevé que la tasa de interés de referencia se mantenga en un 7% durante las próximas reuniones, con la posibilidad de un ajuste a la baja hasta el segundo trimestre del año. La expectativa para el cierre de 2026 sugiere que la inflación podría estabilizarse por debajo del 4%, siempre y cuando factores como el tipo de cambio y la demanda interna logren equilibrar las presiones actuales.
El camino hacia la estabilidad de precios continúa, pero el bolsillo de los mexicanos deberá navegar un semestre de ajustes constantes.
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