Redacción: Michelle Velázquez Belmont
Los precios del petróleo suben ante la incertidumbre en Irán, mientras los mercados bursátiles operan a la baja por temor a una escalada en el conflicto regional.
El inicio de marzo ha traído consigo una tormenta financiera de proporciones globales. Los mercados internacionales han reaccionado con una agresiva aversión al riesgo tras la ejecución de la “Operación Furia Épica”, la ofensiva militar conjunta de Estados Unidos e Israel contra objetivos estratégicos en Irán. El impacto ha sido inmediato: mientras el crudo Brent registra alzas superiores al 10%, las bolsas de valores en Asia, Europa y Nueva York operan en terreno negativo, reflejando el temor a una guerra prolongada en el corazón energético del mundo.
La mayor preocupación de los analistas reside en el Estrecho de Ormuz. Este paso marítimo, por donde circula casi el 20% del petróleo y gas mundial, se encuentra prácticamente paralizado, se indica que el tráfico de buques petroleros se ha detenido tras reportarse ataques a tres embarcaciones cerca de la desembocadura del Golfo Pérsico.
Esta interrupción logística disparó el precio del barril de Brent por encima de los 76 dólares en las primeras horas del lunes, con proyecciones de analistas de Bloomberg que sugieren que podría alcanzar los 108 dólares si el bloqueo se mantiene. Ante la crisis, la OPEP+ reaccionó de urgencia autorizando un incremento en la producción de 206,000 barriles diarios para abril, aunque persiste la duda sobre si ese crudo podrá salir de la región debido al conflicto.
El sentimiento de los inversionistas ha girado bruscamente hacia la cautela. En Nueva York, el Dow Jones reporta una caída superior al 1%, situándose cerca de los 48,476 puntos, mientras que el Nasdaq retrocede un 0.99%. El Índice de Volatilidad (VIX), conocido como el “indicador del miedo”, ha subido un 20%, su nivel más alto en lo que va del año.
Los sectores más golpeados han sido el aeronáutico y el turístico. Aerolíneas como AirFrance-KLM y Lufthansa registran desplomes de entre el 5% y el 7%, afectadas por el cierre de espacios aéreos y el encarecimiento exponencial de la turbosina. En contraste, las gigantes energéticas como Shell, BP y Repsol son las únicas que muestran números verdes, impulsadas por la escalada en los precios de los hidrocarburos.
En tiempos de guerra, el capital busca seguridad. El oro se ha consolidado como el refugio principal, cotizando cerca de los 5,350 dólares por onza, lo que representa una revalorización del 20% en lo que va de 2026. Por su parte, el dólar estadounidense se ha fortalecido frente a la mayoría de las divisas internacionales, incluyendo al peso mexicano, que resiente la volatilidad geopolítica situándose por encima de las 19 unidades.
El escenario para los próximos días dependerá de la magnitud de las represalias iraníes y de la capacidad de la administración de Donald Trump para contener una escalada regional. Por ahora, la hoja de ruta de los bancos centrales respecto a los tipos de interés queda en suspenso, mientras la economía global asimila el costo de un nuevo choque energético que amenaza con reactivar las presiones inflacionarias a nivel mundial.

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