Redacción: Grecia Rodriguez
La Ley de Amnistía en Venezuela es aprobada para liberar a presos políticos, pero excluye a personas que están en otros países y no pueden regresar, y a militares. Guanipa critica y exige una voluntad política real para poder recuperar la democracia.
Juan Pablo Guanipa salió de la cárcel dos veces. La primera duró muy pocas horas, y encabezó un proyecto en apoyo a los presos políticos y el gobierno lo volvió a meter preso, diciendo que había violado “las condiciones de su excarcelación”. Pero nadie explicó cuáles eran esas condiciones y volvió a salir, pero ahora gracias a una ley que él mismo consideraba mal hecha.
La Ley de Amnistía que aprobó la Asamblea Nacional en estas semanas fue presentada por el gobierno de Delcy Rodríguez como gesto de apertura. En sí cubre 27 años de chavismo, desde 1999 hasta 2026. Ya poniéndolo en práctica, se limita un poco a trece momentos en donde hubo crisis política, y deja afuera al menos quince años de detenciones. También excluyen a militares, a quienes ya hayan participado en acciones de fuerza y a quienes no pueden regresar al país bajo el amparo de la ley.
Guanipa resumió todo esto con la palabra “chucuta”, o sea que es una ley que llega hasta la mitad del problema y ahí se detienen. Lo que ha estado complicando todo esto es que, según el Foro Penal, desde que el gobierno anunció el proceso de excarcelaciones a principios de año, se liberaron a más de 500 personas. Pero de esos 500, más de 100 salieron después de que se aprobara la ley; los demás salieron antes, sin ningún marco legal que los respaldara. Pero Guanipa se preguntaba para qué sirve la ley, ya que estaban liberando a la gente anteriormente sin una ley.
Pero la respuesta a eso es que no hacía falta una norma, sino la decisión política, y mientras no estén seguros de la decisión, más de 600 personas seguirán presas, solo porque el gobierno se niega a llamarlas políticas, aunque ya muchas organizaciones de derechos humanos llevan tiempo documentándolas. Por esto mismo, Guanipa habla de lo que puede venir; mencionó que el plan del secretario de Estado, el estadounidense Marco Rubio, ya tiene trazada una ruta para las elecciones. Y dice que hay que cumplir condiciones antes de llegar ahí, como liberar a todos los presos, permitir el regreso de los que están en otro país, reorganizar los registros electorales y reformar el Consejo Nacional Electoral; todo esto no es algo nuevo, pero tampoco es algo que hayan cumplido como tal.
Él describe el estado de ánimo en Venezuela como una mezcla de esperanza y desesperación, porque la gente lleva años esperando y la economía de las familias sigue empeorando cada vez más, por lo que quieren que este cambio ocurra lo antes posible, porque urge. Todo esto lo entendió Guanipa, pero insistió en que, con las condiciones mínimas que hay en el país, las elecciones no lograrán resolver nada, porque hay una ley que está excluyendo a personas, el gobierno está negándolo todo y los habitantes solo tienen esperanza de que esto sí llegue a cambiar.
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