Manufactura peruana eleva su aporte fiscal, pero pierde participación relativa

Manufactura peruana eleva su aporte fiscal, pero pierde participación relativa

Redacción: Samuel Giraldo 

La industria manufacturera de Perú tuvo un crecimiento del 13.2% en impuestos. Pese a no estar tan presente en la recaudación total, fortaleció exportaciones y avanzó en modernización tecnológica, pese a mantener un déficit comercial estructural. 

La industria manufacturera de Perú consolidó su papel clave en la economía nacional durante 2025 al generar 23 mil 292 millones de soles en impuestos internos, cifra que representa un incremento de 13.2% frente al año previo, según datos del Instituto de Desarrollo de la Industria y Sociedad (IDIS). Este resultado confirma la relevancia estratégica del sector en la recaudación tributaria en un contexto de recuperación económica. No obstante, aunque el monto total aumentó, su participación dentro de la recaudación nacional se redujo de 15.6% en 2024 a 14.5% en 2025, debido al mayor dinamismo de otras actividades productivas. 

De acuerdo con Jesús Salazar Nishi, presidente del IDIS, esta variación no obedece a un debilitamiento de la manufactura, sino al crecimiento más acelerado de sectores como minería e hidrocarburos, cuya contribución fiscal se expandió 35.6%. Mientras la industria avanzó 13.2%, la recaudación nacional en su conjunto lo hizo en 16.3%. Aun así, el sector manufacturero aportó cerca de 3 mil millones de soles adicionales respecto al anterior año, reafirmando su peso dentro de la estructura económica del país. 

En el ámbito del comercio exterior, la manufactura no primaria alcanzó exportaciones por 8 mil 501 millones de dólares en 2025, lo que significó un incremento de 9.3% interanual. El IDIS resaltó la capacidad del sector para posicionar productos con mayor valor agregado en mercados internacionales, pese a desafíos logísticos y presiones en costos. El crecimiento estuvo liderado por los productos de cobre, que avanzaron 33% gracias a la demanda de conductores eléctricos y bienes especializados. También destacaron papeles y químicos con 8.7% y textiles con 5.8%, estos últimos con una recuperación relevante en Estados Unidos. Sin embargo, rubros como molinería y panadería retrocedieron 0.5%, afectados por la volatilidad en los precios globales de granos. 

Al mismo tiempo, las importaciones reflejaron una estrategia de modernización industrial. La adquisición de insumos sumó aproximadamente 17,100 mil millones de dólares, equivalente al 64.1% del total importado en esa categoría. Asimismo, la compra de bienes de capital superó los 10 mil 500 millones de dólares, representando el 62.4% de toda la maquinaria importada. Este proceso está vinculado al crecimiento del 40% en el PBI de bienes de capital y al equipamiento destinado a megaproyectos como la nueva industria naval. No obstante, el saldo comercial industrial cerró con un déficit de 12 mil 127 millones, evidenciando que, aunque las exportaciones crecieron, la dependencia tecnológica externa continúa siendo un desafío estructural. 

Solo tres subsectores lograron balances positivos: alimentos, impresiones y maderas. En contraste, la metalmecánica concentró el mayor déficit debido a la importación de maquinaria para grandes obras de infraestructura, mientras que el rubro textil amplió su saldo negativo por la competencia industrial de 1.8%, en un escenario marcado por menor dinamismo y cautela preelectoral. El fortalecimiento del clúster naval y la eficiencia logística asociada al nuevo eje portuario de Chancay aparecen como factores determinantes para sostener la expansión del sector. 

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