Adviento 2025: comienza la espera hacia la Navidad 

Redacción: Andrea Zamora

Con el primer domingo de Adviento arranca un tiempo de reflexión y tradición: cuatro semanas para prepararse espiritualmente, con símbolos como la corona de velas y la unión familiar como eje central.

Este domingo marcó el inicio del Adviento 2025 la temporada que, según la tradición cristiana, antecede a la Navidad y da inicio al año litúrgico. “Adviento” proviene del latín adventus, que significa “venida” o “llegada”, y representa el tiempo de espera y preparación para el nacimiento de Jesucristo.  

El período de Adviento dura cuatro semanas, siempre comenzando el domingo más cercano al 30 de noviembre (día de San Andrés) y concluyendo en la víspera de Navidad, es decir el 24 de diciembre.  Para 2025, comenzó el domingo 30 de noviembre.  

Uno de los elementos más reconocibles de esta tradición es la Corona de Adviento. Esta corona, hecha generalmente con ramas verdes (pino, abeto u otro follaje perenne), sirve como símbolo de eternidad y esperanza su forma circular no tiene principio ni fin y representa la vida que perdura aun en el invierno.  

En la corona se colocan cuatro velas (aunque en algunas tradiciones se añade un cirio central): tradicionalmente tres de ellas son moradas color de la penitencia y la espera y una rosa, aunque los colores pueden variar según la comunidad. La luz de cada vela simboliza una virtud espiritual: esperanza, paz, alegría y amor. Las velas se encienden una por cada domingo de Adviento.  

Durante estas semanas, los fieles suelen dedicar tiempo a la reflexión interior, la oración, la convivencia familiar y la actitud de espera consciente. Para muchos, el Adviento sigue siendo una oportunidad para reencontrarse con valores como la esperanza, la solidaridad, la paz y la gratitud más allá de las luces y las prisas navideñas.  

Con los años, algunas prácticas relacionadas con Adviento se han adaptado al contexto contemporáneo. Por ejemplo, los calendarios de Adviento con casillas para abrir cada día de diciembre hasta Navidad conservan el espíritu de anticipación, aunque muchas veces de forma secular.  

No obstante, para quienes lo viven con fe, Adviento sigue siendo un ritual simbólico: cada domingo representa un paso hacia la luz, hacia la celebración del nacimiento de Cristo, y un recordatorio de renovación espiritual. La corona y sus velas funcionan como un termómetro de la espera, iluminando suavemente los hogares. 

Este 2025, en medio de un mundo agitado y lleno de ruido, el Adviento invita a ir más despacio: a crear espacios de calma, de encuentro, de reencuentro con lo esencial. Sea desde una iglesia, una casa decorada o simplemente un momento de silencio, la tradición ofrece una pausa, un recordatorio: la Navidad no solo es fiesta, también es esperanza, reflexión y comunidad. 

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