Residencias temporales para un turismo alternativo 

Redacción: Regina De Quevedo 

Las residencias temporales en Hormuz (Irán) reducen el número de visitantes, sin necesidad de construir una estancia exclusiva, y cambian sus tradiciones, enseñando a la mano de obra local. 

La población de la isla de Hormuz en Irán, hace poco vivía de la pesca y del tráfico ilegal de mercancías. Actualmente, una quinta parte del petróleo que el mundo consume anualmente pasa por el estrecho de Hormuz. Las 6000 personas que radican allí han tenido que reinventarse con ayuda de artistas. En 2008, en la isla de Hormuz, un grupo de artistas iraníes, capitaneados por Ali Rezvani, en el festival Soil Carpet invitaron a jugar a creadores con las montañas y los colores de las arenas del lugar. Esta iniciativa fue celebrada, pero no funcionó porque los visitantes no tenían dónde pasar la noche. 

Los arquitectos del estudio ZAV crearon una idea de cómo construir sin destruir. Las residencias Majara se volvieron intervenciones en la arquitectura existente. Fueron pensadas para el progreso del lugar y para la relación entre visitantes y lugareños, levantaron un centro cultural y un muelle. Para incrementar el hospedaje, crearon instancias pequeñas a la manera en que tradicionalmente se levantan los depósitos para mantener el agua fresca. 

De esta manera, utilizaron el método constructivo local “superadobe” enfocado en aplicar capas de bolsa llenas de arena local y muy poco cemento para unirlas y dar rigidez a la construcción. Para mejorar, se creó una estructura de acero, cubierta por el cemento que completa las instalaciones. Esta solución es económica, actual y tradicional y ha logrado servir como empleo a quienes conocen la tradición: obreros locales que actualizaron su formación para poder levantar inmuebles más seguros, velozmente construidos y más económicos. 

La residencia Majara cuenta con 200 cúpulas, su estructura tradicional para acumular agua ha sido levantada como habitaciones temporales. Los espacios imitan las colinas circundantes y están conectados con patios y senderos. Cuenta con estancias para 75 personas y residencias para 10 artistas. El resto de las cúpulas protege una biblioteca pública, un restaurante y otros servicios. 

Con sede en Teherán, los arquitectos de ZAV han firmado el Centro Cultural Rong en la propia isla y, hace una década, el Orfanato para chicas en Khansar. El conjunto de estancias en Hormuz ha logrado premios Aga Khan a la mejor arquitectura por su capacidad de relacionar el contexto geológico con un control de nuevos usos. Esta alternativa al modelo global de turismo marca lo abierto frente a lo exclusivo, que no sobrecargará los límites energéticos ni excederá el consumo de agua de la isla. 

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