Redacción Carlos Villa
A pesar de su mala reputación y las formas por las que se da conocer, el Estado de México cuenta con 12 pueblos mágicos que liberan a cualquier habitante de la ciudad o alrededores de la caótica vida urbana. Cada destino es la combinación ideal entre deportes, naturaleza, tradición, paz y serenidad.
Hablar del Estado de México comúnmente es asociado a tocar temas como la alta incidencia delictiva, la negligencia de las autoridades ante las injusticias y la ya conocida corrupción de las policías municipales y estatales, sin embargo, al igual que cada región del país hay matices, y la realidad es que el estado mexiquense tiene cosas más sobresalientes de las cuales bien se podrían hablar.
Es la entidad del país donde más personas habitan y por ello a la que mayor presupuesto se le destina, según el último censo del INEGI 16 millones de personas viven en él, un número bastante amplio a comparación de estados como Sonora donde a pesar de ser más extensos solo la habitan cerca de 3 millones de personas según el INEGI también.
De 125 municipios que alberga el Edoméx, solo 12 han alcanzado la categoría de Pueblos Mágicos que otorga la Secretaría de Turismo por contar con ciertas cualidades tales como su arquitectura colonial no modificada, un plan de desarrollo con enfoque ecoturístico, conectividad y otros requisitos necesarios para tener la denominación.
A continuación, haremos un recorrido por lo mejor que tiene el Estado de México para ofrecerle a sus visitantes y a sus habitantes también, desde lugares donde un calor abrasador solo se apacigua con una nieve de garrafa hasta cascadas de agua que salen brotando a borbollones, así como viajar al prehispánico y conocer lo que las civilizaciones que nos antecedieron fueron capaces de crear.
- Aculco, situado en los límites con el estado de Querétaro, posee unas cascadas impresionantes cuya brisa te refresca en cuanto llega a cada poro de tu piel, ubicado a 1 hora con 30 de la zona centro de la ciudad, y a cerca de 2 horas de la capital Toluca.
- El Oro y su nombramiento así gracias a su pasado colonial, ideal para conocer sobre minería, el legado virreinal y el senderismo.
- Ixtapan de la Sal, ideal para las atracciones acuáticas, spas y actividades de relajación con enfoque medicinal y adquirir artesanías locales hechas a base de madera.
- Jilotepec, uno de los últimos nombramientos que ha tenido el estado. Sin olvidar su pasado otomí, es adecuado para el balance perfecto entre la naturaleza y su interacción con los humanos.
- Malinalco, nombrado así por la flor del malli, resultan imperdibles las nieves de garrafa y su mercado tradicional.
- Metepec, conocido por estar a un lado de la capital mexiquense, es conocido por sus casas con techos de teja y la fuente que le hace honor a la leyenda de La Tlanchana.
- Otumba, la ciudad otomí que regía a su civilización hace tiempo, la hace única su parroquia y sus piezas inigualables a base de maderas finas y vidrio estirado.
- Teotihuacán y San Martín de las Pirámides, caminar por la Ciudad de los Dioses es revitalizarte de energía, admirar la vasta riqueza cultural que México heredó e incluso disfrutar tu paso en bicicleta.
- Tepotzotlán y su antiguo acueducto, su mercado turístico y sentarse en el jardín principal a contemplar la vida pasar. Es Patrimonio de la Humanidad declarado por la UNESCO.
- ¿Qué sería de Tonatico sin sus aguas termales que difícilmente se pueden hallar en otro estado? La humedad de sus líquidos y cómo brota el agua de sus grutas permiten apreciar la naturaleza al primer contacto.
- Valle de Bravo, quizá el de mayor fama que tiene el estado, ideal si las aventuras extremas como el paracaidismo o volar el parapente son parte de tu vida, así como deportes acuáticos en la presa Miguel Alemán.
- Villa del Carbón y su civilización hundida por un lago cuyos restos solo se alcanzan a apreciar en el campanario de una iglesia sumergida por las aguas, todo esto lo puedes ver a través de un ameno paseo en lancha, así como visitar su plaza principal y comprar botines hechos a mano.
Es como el Estado de México también es tradición, modernidad y un escape cercano si de salir de la caótica vida citadina por un momento se trata, la entidad mexiquense conserva detalles de la historia de México que no cualquier otro estado puede contener. Así pues, cada rincón de México tiene su encanto y ninguno es igual a otro.

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