China despliega robots policiales: la seguridad pública entra en una nueva era automatizada 

Redacción: Naomi Vargas 

China ha comenzado a integrar robots policiales de última generación en las calles, desde esferas anfibias hasta humanoides. Estas unidades equipadas con IA patrullan, vigilan y asisten a agentes humanos en tareas de seguridad. El avance tecnológico ha generado entusiasmo, pero también un intenso debate sobre vigilancia y control social. 

China está revolucionando sus métodos de seguridad pública al integrar robots de alta tecnología en sus patrullas policiacas. Gracias a sistemas diseñados con inteligencia artificial, estos autómatas ya no son ciencia ficción: esferas inteligentes, perros robots y humanoides ahora trabajan junto a agentes para vigilar calles, gestionar tránsito y detectar posibles amenazas. La iniciativa forma parte de un plan más amplio para modernizar la seguridad con vigilancia automatizada, según informes recientes.  

Uno de los robots más impresionantes es el RT-G, una esfera anfibia que puede moverse tanto en tierra como en agua a velocidades de hasta 35 km/h. Equipado con sensores avanzados, reconocimiento facial y una autonomía de varias horas, este autómata es capaz de identificar comportamientos sospechosos, emitir alertas y actuar casi como un agente móvil. Además, puede llevar equipamiento no letal como redes, gas lacrimógeno y altavoces para disuasión.   

También se han desplegado robots cuadrúpedos, parecidos a perros, que trabajan con la policía en zonas urbanas. Estos perros mecánicos tienen cámaras 360°, sensores y pueden patrullar solos o acompañar a agentes humanos, lo que les permite cubrir terrenos difíciles y mantenerse activos gracias a su conectividad 5G.   Según las autoridades, su uso busca reducir los puntos ciegos y ofrecer vigilancia constante con menor riesgo para los oficiales. 

Por si fuera poco, ciudades como Shenzhen ya están probando robots humanoides, como el modelo PM01, que camina, habla con la gente y responde a comandos de voz. Diseñado por la empresa EngineAI, este robot mide aproximadamente 1.38 metros y puede moverse con fluidez gracias a su esqueleto de aluminio.   Su integración en patrullas forma parte de un experimento para evaluar cómo los robots pueden asistir en tareas de vigilancia y contacto comunitario sin sustituir completamente a los policías humanos. 

Las autoridades chinas defienden estos avances como una forma de mejorar la eficiencia policial, prevenir delitos y evitar la pérdida de vidas, especialmente en operativos de alto riesgo. Además, están apostando por una red inteligente que combina vehículos autónomos, IA y sensores para detectar eventualidades en tiempo real.   

Sin embargo, la presencia de robots en la fuerza pública también genera debate. Expertos cuestionan la ética del monitoreo constante, el posible abuso de poder y los riesgos de fallas tecnológicas o falsas alarmas. ¿Qué sucede si un robot identifica erróneamente a alguien como sospechoso? ¿Quién asume la responsabilidad? Estas preguntas son cada vez más urgentes. 

En resumen, China está apostando por una nueva estrategia de seguridad: la automatización. Con robots patrullando junto a policías, el país da un paso hacia un modelo de vigilancia más inteligente y eficiente, pero también más vigilado por su propia sociedad. 

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