Redacción: Javier Escárcega
La jornada laboral de 40 horas será una realidad gradual hasta 2030. Conoce cómo funcionará la transición hacia la nueva jornada laboral y qué implica para trabajadores y empresas.
La reforma laboral aprobada por el Congreso de la Unión y respaldada por la mayoría de los congresos estatales modifica las fracciones IV y XI del Apartado A del artículo 123 de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos. El decreto fue publicado en el Diario Oficial de la Federación (DOF) el 3 de marzo de 2026 y, desde entonces, se considera formalmente vigente como norma constitucional, marcando el inicio del proceso legal para la reducción de la jornada laboral.
Aunque la reforma ya está vigente desde su publicación, la aplicación real de la jornada laboral de 40 horas será gradual. El decreto establece que en 2026 se mantendrán las 48 horas semanales, y a partir de 2027 se disminuirán dos horas por año, 46 horas en 2027, 44 en 2028, 42 en 2029 y finalmente, en 2030, la jornada será de 40 horas. Este esquema busca dar tiempo tanto a empleadores como a trabajadores para adaptarse a los nuevos parámetros laborales sin generar disrupciones abruptas.
La reforma constitucional específica que la reducción de la jornada laboral no implicará disminución de sueldos, salarios o prestaciones de las personas trabajadoras, garantizando la estabilidad económica de los empleados pese a la menor cantidad de horas trabajadas. Este aspecto ha sido resaltado tanto por autoridades como en el propio texto del decreto publicado en el DOF, buscando proteger derechos laborales fundamentales.
El decreto mantiene que por cada seis días trabajados las personas trabajadoras deberán disfrutar de al menos un día de descanso con goce de salario íntegro, aunque no obliga explícitamente a establecer dos días de descanso consecutivos. En cuanto al tiempo extraordinario, se permite hasta 12 horas extra por semana, distribuidas en un máximo de cuatro horas por día y solo en situaciones extraordinarias, con pagos al doble o al triple según lo establecido en la legislación secundaria.
Tras la publicación en el DOF, el Congreso de la Unión tiene un plazo de 90 días para realizar las reformas correspondientes a la Ley Federal del Trabajo y otras normas secundarias que permitan aplicar adecuadamente las nuevas disposiciones constitucionales. Estas leyes deberán detallar aspectos como jornadas diarias, esquemas de registro de horas, procedimientos de inspección y mecanismos de cumplimiento para empleadores.
La transición hacia una semana laboral de 40 horas tiene implicaciones potenciales importantes para millones de trabajadores formales en México. Según análisis de la reforma y organismos laborales, podría beneficiar a un gran número de personas al ofrecer mejor equilibrio entre vida personal y trabajo, fomentar la productividad y mejorar la calidad de vida en general. Sin embargo, sectores empresariales, especialmente pequeñas y medianas empresas, han expresado preocupaciones sobre costos operativos y adaptaciones necesarias para implementar gradualmente el nuevo esquema.
La reducción de la jornada laboral ha sido un tema de amplia discusión pública y política desde su propuesta, con debates sobre la conveniencia de dos días de descanso obligatorio, el papel de las horas extraordinarias y el impacto en la productividad. Con la publicación en el DOF, la atención ahora se centra en la implementación efectiva y en cómo la legislación secundaria abordará los vacíos existentes, así como en la evaluación de resultados a medida que se avance hacia el año 2030, fecha en la que se alcanzará la jornada completa de 40 horas.

¿Te gustó nuestra nota? ¡Contáctanos y deja tu comentario! AQUÍ
Conoce nuestra red ANCOP Network AQUÍ

