Redacción: Andrea Zamora
En septiembre de 2025, los gobernantes estatales experimentan una leve recuperación en la valoración ciudadana. Según el Ranking Mitofsky, 21 mandatarios alcanzan aprobación alta, mientras que el promedio nacional supera ligeramente el 50 %.
En un contexto de evaluación constante del desempeño político, septiembre trajo buenas noticias para varios gobiernos estatales: la aprobación promedio de los gobernadores pasó de 50.0 % en agosto a 50.7 %, la más alta del año hasta ahora.
Este dato fue dado a conocer mediante la encuesta Ranking Mitofsky Capítulo: gobernadores y gobernadoras de México, la medición considera una muestra de 62,403 mexicanos mayores de 18 años con dispositivos móviles con acceso a internet.
Dentro del panorama estatal, Mara Lezama (Quintana Roo) lidera con 57.7 % de aprobación, seguida por Ricardo Gallardo (San Luis Potosí) con 54.8 % y Tere Jiménez (Aguascalientes) con 54.4 %. En contraste, los últimos lugares los ocupan Víctor Castro (Baja California Sur) con 45.3 %, David Monreal (Zacatecas) con 45.2 % y Javier May (Tabasco) con 42.3 %.
En cuanto a filiaciones partidarias: los 24 gobernadores afines al partido oficial promedian una aprobación de 50.2 %, mientras que los ocho gobernadores de oposición registran 52.2 %.
El incremento, aunque moderado, sugiere que algunos gobiernos locales logran revertir percepciones negativas o reforzar estrategias de comunicación o acción. En el informe de agosto se observó que este tipo de mediciones ya marcaban una tendencia de recuperación: la aprobación subió de 48.5 % en julio a 50 % en agosto.
El ranking estatal muestra cambios: algunas entidades como Tamaulipas, Durango, Estado de México y Michoacán reportan mejoras en posiciones dentro del índice. Sin embargo, también hay retrocesos: entidades como Morelos y Chiapas pierden escalones.
Aunque el dato de 50.7 % puede percibirse como estabilización, no representa un respaldo abrumador: el margen no es holgado, y un movimiento adverso puede revertirlo. Además, en muchos estados, aún hay gobernadores con valoraciones por debajo del 45 %, lo cual evidencia disparidades territoriales significativas.
La diferencia entre gobernadores del partido oficial y de la oposición señala un componente político: quienes no pertenecen al bloque gobernante federal gozan en promedio de una ligera preferencia (52.2 % vs 50.2 %). Eso puede indicar que, en ciertos estados, la oposición o los gobiernos locales están capitalizando distancia o propuestas distintas frente al gobierno nacional.
Otro factor relevante es la visibilidad pública y mediática: gobernadores con estrategias de comunicación, presencia local, programas tangibles en servicios públicos o infraestructura pueden lograr “mejorar” su imagen incluso cuando las condiciones estructurales no cambian radicalmente.
El reto central será mantener esta mejora y, sobre todo, traducirla en gobernanza efectiva: servicios, seguridad, atención ciudadana y cumplimiento de promesas. A menos que haya resultados concretos, las valoraciones pueden volverse frágiles frente a crisis locales o nacionales.
Septiembre mostró una leve recuperación en la aprobación de las autoridades estatales. Pero el panorama es mixto: mientras unos gobernadores escalan en la estima pública, otros aún siguen rezagados. Ese contraste pone en evidencia que las dinámicas políticas locales continúan siendo determinantes.

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