Legisladores de Morena llaman a incluir a empresarios y obreros en el debate del T-MEC 

Redacción: Raquel García 

El grupo mayoritario en el Congreso subraya la importancia de que las voces de empresarios, agricultores y trabajadores sean escuchadas en el proceso de revisión del tratado comercial. 

El partido Morena ha reafirmado su postura de que los diversos sectores productivos de México, incluyendo a empresarios, obreros y agricultores, deben tener un papel central y activo en las discusiones relativas al Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC). De cara a la primera revisión del acuerdo comercial, programada para julio de 2026, legisladores del partido gobernante han insistido en que el diálogo no puede limitarse a las élites gubernamentales, sino que debe incorporar las experiencias, preocupaciones y propuestas de quienes viven día a día las realidades del tratado.  

Desde el Congreso, la bancada de Morena ha impulsado la idea de establecer mesas de trabajo y foros de parlamento abierto como mecanismos formales para recoger las perspectivas de los sectores productivos. El argumento principal es que son los industriales, los trabajadores del campo y los obreros quienes mejor conocen los desafíos y las oportunidades que presenta el T-MEC en áreas clave como las reglas de origen, las normativas laborales, las políticas energéticas y las barreras no arancelarias. Ignorar su voz, advierten, sería negociar a ciegas y arriesgarse a aceptar condiciones que podrían perjudicar a la industria nacional o vulnerar los derechos de los trabajadores mexicanos. 

Un punto de especial énfasis en estas discusiones ha sido el capítulo laboral del T-MEC. Si bien el tratado ha sido un catalizador para reformas que fortalecen la democracia sindical y mejoran las condiciones de los trabajadores, desde Morena se insiste en que la voz de los sindicatos y de los propios obreros es indispensable para evaluar la correcta implementación de estos compromisos y para identificar áreas de mejora. La participación directa de los trabajadores, argumentan, es la mejor garantía para evitar simulaciones y asegurar que los beneficios del comercio se traduzcan en empleos dignos y salarios justos, uno de los pilares de la visión de “prosperidad compartida” del gobierno. 

La revisión de 2026 es un momento crucial para el futuro del T-MEC. Aunque no es una renegociación automática, sí abre la puerta para que cualquiera de los tres países socios pueda solicitar modificaciones al acuerdo. El objetivo es llegar a las mesas de diálogo con una agenda clara y consensuada que defienda la soberanía energética, proteja a los productores nacionales y consolide los avances en materia de derechos laborales, asegurando que el tratado continúe siendo un motor de desarrollo para México. 

La insistencia de Morena en abrir las discusiones del T-MEC a la sociedad civil y a los actores económicos no es un asunto menor. La inclusión de los sectores productivos y de los trabajadores se presenta no solo como una estrategia de negociación, sino como un principio fundamental para garantizar que el acuerdo comercial más importante de Norteamérica realmente beneficie a todos. 

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