Victorinox busca nuevos horizontes ante la presión arancelaria de EE. UU 

Redacción: Guicel Garrido 

Ante un gravamen del 39% sobre sus productos en Estados Unidos, el fabricante de la icónica navaja multiusos, Victorinox, intensifica su expansión en Asia y Latinoamérica mientras optimiza procesos internos. 

El icónico fabricante suizo Victorinox, conocido mundialmente por su navaja multiusos roja, se encuentra en una encrucijada estratégica. La empresa familiar, responsable de producir 10 millones de navajas suizas anualmente, además de cuchillos, relojes y equipaje, está redefiniendo su mapa de negocios global para sortear el impacto de los aranceles impuestos por la administración de Donald Trump. Estos gravámenes, que ascendieron a un 39% sobre las importaciones suizas en agosto, buscan reducir el déficit comercial de Estados Unidos, pero han puesto a prueba la viabilidad de las exportaciones de la empresa al que es su segundo mayor mercado. 

Para Carl Elsener, bisnieto del fundador y actual director ejecutivo, la situación es “excepcionalmente desafiante”. El arancel podría suponer un costo adicional de unos 13 millones de dólares anuales para Victorinox. Considerando que Estados Unidos representó cerca del 13% de sus ventas de 519 millones de dólares en 2024, mantener el arancel al 39% significaría que todo producto enviado al país incurriría en pérdidas, según declaró Elsener a Reuters. 

La respuesta de Victorinox no se ha hecho esperar, desplegando una estrategia multifacética. Por un lado, la empresa ha inyectado existencias adicionales en Estados Unidos, enviando contenedores llenos de navajas y cuchillos en febrero y marzo para asegurar stock hasta principios de 2026 y así evitar un alza inmediata de precios para el consumidor estadounidense. Esta decisión implica un “sacrificio” al aceptar pérdidas temporales, pero prioriza la defensa de la cuota de mercado en un entorno tan impredecible. 

Por otro lado, la compañía busca diversificar sus riesgos geográficos. “Estamos tratando de reducir nuestra dependencia del mercado estadounidense tratando de expandirnos con más fuerza en otros mercados como América Latina y Asia”, explicó Elsener. 

Internamente, la fábrica de Ibach, donde el acero inoxidable se transforma en la distintiva multiherramienta mediante procesos que incluyen el horneado a más de 1,000 grados Celsius, acelera programas de automatización y eficiencia. Además, Victorinox explora realizar tareas de pulido y empaque de cuchillos comerciales en Estados Unidos. Esta medida de “final de línea” no implica la reubicación de la producción principal, ya que la codiciada etiqueta “Fabricación Suiza” exige que al menos el 60% de los costos se mantengan en el país, pero reduce el valor imponible del producto al momento de la importación. 

Victorinox no está sola. El organismo Swiss Mechanic reportó que el 45% de las pymes manufactureras suizas ya experimentan una menor entrada de pedidos desde la imposición de los aranceles. La fortaleza del franco suizo, que se ha apreciado un 12% frente al dólar este año, exacerba la erosión de los márgenes de beneficio, afectando también a otros gigantes como Nestlé y las principales casas relojeras. 

A pesar de las adversidades, Elsener muestra confianza, citando la resiliencia histórica de la compañía: “Superamos la Primera Guerra Mundial, la Depresión, la Segunda Guerra Mundial… Esta es solo la última situación desafiante, que confío en que podemos superar”. 

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