La magistrada Lilia Mónica López Benítez deja el tribunal penal tras 36 años de servicio 

Redacción: Raquel García 

La magistrada renunció a su cargo en el Séptimo Tribunal Colegiado en Materia Penal de la CDMX al término de una sesión extraordinaria, señalando que la reforma judicial de 2024 transformó “el alma de la justicia” y rompió proyectos de vida. 

La magistrada Lilia Mónica López Benítez, con 36 años dedicados al Poder Judicial de la Federación, presentó su renuncia como integrante del Séptimo Tribunal Colegiado en Materia Penal de la Ciudad de México. Lo hizo al culminar una sesión extraordinaria realizada de forma remota junto con sus colegas, en la cual aprovechó para ofrecer un mensaje sobre su trayectoria y los motivos de su alejamiento. 

Durante el acto, relató que su salida no es un adiós definitivo a la justicia, sino una pausa para reflexionar. Afirmó que su vocación la llevó a reconocer “luces y sombras” en el sistema judicial y defendió que impartir justicia es un acto de servicio, no un privilegio. Criticó que la reforma judicial de 2024 no solo transformó estructuras institucionales, sino que también alteró el espíritu y la esencia del sistema, al sustituir certezas constitucionales por cálculos políticos. denunciando que se han desmoronado proyectos de vida, vocaciones y sueños en el proceso. 

La magistrada contó que su renuncia se concretó tras negársele una licencia de tres días sin goce de sueldo, petición que hizo recientemente. El Órgano de Administración Judicial habría rechazado el permiso aduciendo que el tribunal en el que ella laboraba contaba con demasiadas integrantes recién electas, lo que afectaría su funcionamiento pleno. Ese episodio fue un detonante para su decisión pública de dejar el cargo. 

Además de desempeñarse como magistrada de circuito desde marzo de 2000, fue consejera del extinto Consejo de la Judicatura Federal entre junio de 2022 y agosto de 2025. Se le considera cercana al grupo encabezado por la ministra Norma Lucía Piña Hernández, y se le reconoce como una de las magistradas que se oponían a ciertos rasgos de la reforma judicial. 

Su discurso de despedida fue explícito: pidió no considerar su salida como una derrota, pues sostuvo que resistir sin renunciar a los principios es también una forma de seguir vigente. Aseguró que el sistema judicial no debe confundirse con el poder político y que la independencia no se hereda, sino que se defiende día con día. Manifestó que abandonar no es sinónimo de rendición, y que seguirá creyendo en el derecho frente a los embates institucionales que desdibujan su papel original. 

La renuncia de Lilia Mónica López Benítez acentúa el debate sobre la reforma judicial recientemente aprobada, su impacto en la carrera judicial y el papel de quienes han servido en el sistema durante décadas. Su salida marca el fin de una etapa, pero también abre nuevos cuestionamientos sobre el rumbo que asume el Poder Judicial en México.

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