La carga silenciosa de la migraña: un trastorno neurológico que paraliza la productividad 

Redacción: Guicel Garrido 

El padecimiento es la sexta causa de años perdidos por discapacidad a nivel global y sigue siendo insuficientemente reconocida. En México, impacta al 17.37% de la población económicamente activa, y el 85% de los afectados reporta una disminución crítica en su rendimiento laboral y personal. 

La migraña, lejos de ser un simple dolor de cabeza, es un trastorno neurológico crónico e incapacitante que se erige como una epidemia silenciosa a nivel global. Afecta a más de mil millones de personas en el mundo y, de acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS), es la sexta causa mundial de años perdidos por discapacidad. Sin embargo, a pesar de su magnitud, expertas señalan que sigue siendo insuficientemente reconocida y tratada en numerosos sistemas de salud, lo que subraya una urgente necesidad de mayor conciencia y acceso equitativo a tratamientos. 

Los especialistas Martha García Toribio, de Pfizer México, y Rogelio Domínguez Moreno, doctorante en el Centro Danés de Cefaleas, precisan que un episodio de migraña puede extenderse entre cuatro y 72 horas. Para quienes padecen la forma crónica, estos episodios se presentan hasta ocho veces al mes, catalogándose como tal a quien sufre dolores de cabeza por 15 o más días al mes, con al menos ocho de ellos siendo migrañas. El dolor característico suele ser moderado o intenso, punzante y comúnmente unilateral. 

En México, la enfermedad impone una carga significativa, impactando de manera crítica la vida de los pacientes durante sus años más productivos. Cifras recabadas por KPMG revelan que la prevalencia de migraña en la población económicamente activa (PEA) asciende al 17.37%, manifestándose con mayor frecuencia en mujeres que laboran en el sector de servicios. 

Las consecuencias de este padecimiento trascienden el ámbito de la salud y se infiltran en la esfera profesional y personal. Un contundente 32% de la población afectada ha tenido que ausentarse de sus actividades laborales a causa de los síntomas, mientras que un 85%

ha percibido una disminución en su productividad. Más allá de la salud, el impacto se siente en las relaciones familiares y de amistad (afectadas en un 43% de los casos) y en el ocio, interrumpido en un 57% de los pacientes. Incluso actividades básicas como comer se ven afectadas en un 36% debido a las náuseas. 

Si bien la migraña no es mortal, su capacidad para perjudicar la calidad de vida es innegable. Ante esta situación, muchos pacientes caen en el error de la automedicación, buscando alivio de manera incorrecta. Expertos advierten que tomar analgésicos más de dos días a la semana o más de 10 días al mes puede empeorar el cuadro, derivando en las peligrosas cefaleas por uso excesivo de medicamentos. 

La recomendación es clara: si una persona experimenta migrañas más de tres o cuatro veces al mes, o si los ataques persisten como un dolor de cabeza sordo y confuso, la atención de un especialista neurólogo es indispensable, pues los analgésicos habituales podrían no ser el tratamiento adecuado. La alta prevalencia y la atención fragmentada hacen imperativo un mayor esfuerzo por el diagnóstico certero y el acceso a terapias especializadas. 

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