Redacción: Regina De Quevedo
La empresa resaltó que el desarrollo de esta herramienta contó con la colaboración de 260 médicos de 60 países, por lo que la asesoría se enfoca en medicina sustentada en evidencia científica y actualizada de forma constante
Se ha vuelto más común que los pacientes consulten sus síntomas o resultados de laboratorio con herramientas de inteligencia artificial. Este suceso coincide con el reciente lanzamiento de ChatGPT Health, una nueva función integrada a la plataforma de OpenAI que tiene la finalidad de concentrar, en un solo espacio, información clínica, estudios médicos, aplicaciones de salud y métricas de actividad física obtenidas de dispositivos inteligentes, todo de manera personalizada.
Esta herramienta forma parte de los planes de suscripción de la aplicación y se presenta como una alternativa accesible para quienes quieren organizar y comprender mejor sus datos de salud. Debido a este avance tecnológico surge una pregunta inevitable: ¿estamos frente a un cambio profundo en la atención médica de primer contacto? De acuerdo con OpenAI, esta función no pretende reemplazar la labor de médicos, está diseñada para optimizar el tiempo en consultas básicas.
La empresa resaltó que el desarrollo de esta herramienta contó con la colaboración de 260 médicos de 60 países, por lo que la asesoría se enfoca en medicina sustentada en evidencia científica y actualizada de forma constante. La presencia de la inteligencia artificial en términos médicos y en la salud pública avanza a un ritmo sin precedentes. No obstante, aunque legalmente se define como un sistema para “navegar sobre información”, especialistas alertan que puede existir un riesgo conductual, como la automedicación, el retraso en la búsqueda de atención médica o una falsa sensación de seguridad, especialmente si la persona interpreta incorrectamente los datos o no conoce el contexto clínico de sus estudios.
En este momento, ChatGPT Health no está disponible en México, aunque se tiene previsto que su lanzamiento ocurra en las siguientes semanas. En este escenario, es fundamental considerar que las personas no siempre logran mantener la objetividad cuando se trata de la salud o la de sus familiares. Si bien esta tecnología podría ser una herramienta útil para que el gobierno mexicano identifique con mayor rapidez casos urgentes en comunidades remotas o de difícil acceso, se sigue considerando un recurso con beneficios y riesgos.
La aplicación solo puede lograr una orientación general, pero es importante saber que la inteligencia artificial no razona con base en el contexto clínico, humano o situacional de cada paciente. Su análisis se limita a interpretar datos y valores numéricos, sin una comprensión real de lo que sucede frente a la persona que consulta. Acudir a la plataforma como un sistema de organización de métricas de salud puede resultar útil; sin embargo, ante cualquier malestar, la atención de un profesional de la salud sigue siendo necesaria para determinar si se trata de una condición leve o una situación que pone la vida en riesgo.
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