Redacción Carlos Villa
Ciudades clave de Estados Unidos se llenaron durante este fin de semana con un movimiento que expresaba tajantemente su rechazo a las decisiones y acciones tomadas por la administración Trump en cuanto a políticas migratorias, arancelarias e invasiones.
En medio de un panorama incierto para el partido republicano por las elecciones intermedias que habrá este año en algunas entidades de Estados Unidos, así como la intempestiva caída en los índices de aprobación del Presidente Donald Trump, este fin de semana se apropiaron de las calles aquellos que no comulgan con su administración.
La marcha denominada “No Kings” (No a los reyes) llenó las calles principales de las ciudades más importantes de Estados Unidos, cuyas consignas dejaban ver el rechazo que muestran algunos sectores de la población frente a sus políticas migratorias y su injerencia en países donde ha desatado conflictos bélicos, situaciones de crisis e inestabilidad.
El descontento estadounidense se refleja en las redadas de los agentes de ICE que deshumaniza completamente la forma en cómo son objeto de escrutinio algunas personas por su apariencia, el cómo son enviados al Alligator Alcatraz, una cárcel de extrema seguridad como si los migrantes representaran una amenaza para el país y otras condiciones que vulneran su dignidad.
El rechazo de esta parte de la sociedad norteamericana se observa también en cómo se oponen a los actos que está desatando en Cuba, pues con el amago que comete frente a la isla expone a miles de cubanos a no tener electricidad, combustible y lo elemental para trabajar. “Saca las manos de Cuba” se podía leer en algunos carteles.
Durante esta protesta también se observa el rechazo de los estadounidenses a la operación llamada Furia Épica, donde el gobierno de Trump en colaboración con Israel también ha generado un clima de tensión en Medio Oriente además del conflicto con Palestina, en donde ha bombardeado Irán con el pretexto de neutralizar su poderío nuclear.
El movimiento anti-trumpista se observó en calles como las de Los Ángeles, Oregon, Washington, Nueva York y especialmente en Minneapolis y Saint Paul en Minnesota, considerado este estado como eje del movimiento que va tomando fuerza por ser ejemplo de resistencia a las políticas migratorias tras lo ocurrido anteriormente rechazando la presencia federal de ICE.
En Minnesota se pudo observar durante las manifestaciones a funcionarios afines al partido demócrata, mismo que abanderó Kamala Harris en las elecciones presidenciales pasadas y que no pudo darle continuidad al legado azul de Joe Biden.
Se observó marchar al excompañero de fórmula de Harris a la vicepresidencia y hoy Gobernador de Minnesota Tim Walz, así como al Senador Bernie Sanders quien mencionó durante la marcha que “estamos viviendo un momento sin precedente y peligroso en la historia estadunidense”.
La fortaleza e intensificación de estas protestas supone un reto para los republicanos para asegurar su triunfo en las elecciones de noviembre de este año de cara a mantener el poder político y la preferencia electoral entre los estadounidenses.
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