Redacción: Amairany Ramírez
Descubre los detalles del Plan General de Desarrollo de la CDMX, la hoja de ruta que definirá el urbanismo, la movilidad y la vivienda en la capital durante los próximos 20 años.
La Ciudad de México se encuentra en el umbral de una transformación sin precedentes. Legisladores y especialistas trabajan actualmente en la consolidación del Plan General de Desarrollo (PGD), un instrumento jurídico y técnico que funcionará como la “ruta de navegación” para el crecimiento urbano de la capital con una visión proyectada hasta el año 2046. Este documento, que ha sido calificado como una “nueva Constitución territorial”, busca no solo ordenar el caos inmobiliario, sino garantizar derechos fundamentales como el acceso al agua, la seguridad y una movilidad equitativa.
Una ciudad que envejece y se transforma Uno de los puntos más críticos que aborda este plan es el cambio demográfico radical que enfrentará la metrópoli. Para el año 2045, se estima que la población de adultos mayores de 65 años superará el 35%, mientras que los menores de 12 años representarán menos del 7%. Este panorama obliga a las autoridades a replantear el diseño de los espacios públicos, los sistemas de salud y, sobre todo, la infraestructura de transporte, que deberá ser accesible para una ciudadanía de edad avanzada. Según expertos en urbanismo, mantener el statu quo actual no es una opción viable si se pretende que la ciudad siga siendo funcional en las próximas décadas.
El reto de la desigualdad: De la periferia al centro El PGD pone el dedo en la llaga sobre la profunda brecha de servicios entre las distintas alcaldías. Actualmente, demarcaciones como Benito Juárez, Cuauhtémoc, Miguel Hidalgo y Coyoacán gozan de una conectividad envidiable, con opciones de transporte público a menos de 500 metros de distancia. En contraste, habitantes de Xochimilco, Tláhuac, Milpa Alta y Cuajimalpa deben recorrer más de dos kilómetros para encontrar una conexión eficiente. El plan propone un reordenamiento que priorice el “derecho a la ciudad” para todos, independientemente de su lugar de residencia, buscando descentralizar los beneficios del desarrollo.
Legislación y coordinación metropolitana El camino hacia la aprobación no ha sido sencillo. Tras varios intentos fallidos en administraciones anteriores debido a protestas sociales, el actual Congreso local espera dar luz verde al proyecto en el periodo ordinario que inicia en septiembre de 2026. Tras la validación del PGD, la siguiente prioridad será la creación de una Ley General de Ordenamiento Territorial, necesaria para regular el uso de suelo y evitar que el sector inmobiliario opere sin directrices claras que protejan a los ciudadanos.
Además, el proyecto reconoce que la CDMX no es una isla; forma parte de una zona metropolitana de 21 millones de personas repartidas en 84 municipios de cuatro estados. Por ello, se plantea la creación de un Cabildo Metropolitano y agencias especializadas en agua y transporte para homologar criterios en temas urgentes como la seguridad y la protección de recursos naturales, como el Bosque de Agua.
A pesar de las críticas de la oposición y de algunos colectivos vecinales sobre la transparencia de las consultas, las autoridades aseguran que se han integrado miles de opiniones ciudadanas para que este plan sea el más incluyente en la historia de la capital. El destino de la Ciudad de México para las próximas dos décadas está por definirse en el recinto legislativo de Donceles.

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