Estados Unidos convoca a más de 60 países para combatir la violencia política de extrema izquierda 

Redacción Leo Garfias 

El gobierno de Estados Unidos busca construir una alianza internacional para enfrentar lo que considera un crecimiento de la violencia política vinculada con organizaciones de extrema izquierda. Como parte de esta estrategia, el secretario de Estado, Marco Rubio, encabezó en Washington una reunión con representantes de 66 países de América, Europa y Asia, con el propósito de fortalecer la cooperación entre gobiernos y organismos de seguridad. 

El encuentro fue presentado como la Reunión Ministerial sobre el Resurgimiento del Terrorismo Político y estuvo centrado en grupos que la administración estadounidense relaciona con corrientes anarquistas, comunistas, marxistas y antifascistas. Durante su intervención, sostuvo que estas organizaciones no actúan únicamente dentro de las fronteras de un país, sino que utilizan redes internacionales, plataformas digitales, aplicaciones cifradas y mecanismos financieros para coordinar actividades. 

La iniciativa forma parte de un cambio en las prioridades de seguridad del gobierno del presidente Donald Trump. Según funcionarios estadounidenses, durante años los esfuerzos internacionales se concentraron principalmente en organizaciones yihadistas y grupos de extrema derecha, mientras que la violencia procedente de sectores radicales de izquierda recibió menos atención.  

Una de las primeras medidas anunciadas fue la creación de una política de restricción de visas dirigida a personas extranjeras que, de acuerdo con las autoridades estadounidenses, participen en organizaciones terroristas de extrema izquierda o colaboren con grupos relacionados.  

Washington también pretende utilizar sanciones económicas y herramientas para rastrear movimientos de dinero, la estrategia se enfocaría en redes que financien ataques contra edificios públicos, infraestructura, empresas, agentes de seguridad o representantes políticos.  

La administración estadounidense sostiene que los incidentes atribuidos a sectores radicales de izquierda han aumentado durante los últimos años. Un análisis del Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales, CSIS, identificó un crecimiento de los ataques y planes violentos vinculados con esta ideología durante 2025, año en el que superaron por primera vez en más de tres décadas a los incidentes atribuidos a la extrema derecha. 

No obstante, el mismo estudio establece una diferencia importante, aunque los hechos de extrema izquierda aumentaron recientemente desde niveles muy bajos, su volumen histórico continúa siendo considerablemente menor que el registrado por organizaciones de extrema derecha o grupos yihadistas. Los especialistas también advierten que las cifras pueden variar dependiendo de los criterios utilizados para clasificar un ataque como terrorismo y determinar la orientación ideológica de sus responsables. 

Otro de los puntos de preocupación es la relación que funcionarios de la administración han establecido entre conceptos diferentes, como socialismo democrático, comunismo, antifascismo y terrorismo. Expertos en libertades civiles sostienen que participar en protestas, defender una ideología o criticar al gobierno no constituye por sí mismo una actividad terrorista. Por ello, consideran fundamental que cualquier medida internacional se limite a personas y organizaciones involucradas directamente en actos violentos. 

El gobierno estadounidense, por su parte, afirma que la estrategia no busca perseguir opiniones, sino impedir atentados y desarticular redes organizadas. Rubio aseguró que los países participantes deben distinguir entre la expresión política protegida por la ley y las acciones que recurren a explosivos, incendios, sabotaje o agresiones físicas para alcanzar objetivos ideológicos. 

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