El emotivo homenaje del Club América a Guillermo Ochoa en el Estadio Banorte

Redacción Amairany Ramírez

El Club América rindió un histórico tributo a Francisco Guillermo Ochoa Magaña en el marco del encuentro frente a Pachuca, correspondiente a la Jornada 14 del Torneo Apertura 2026. Tras haber concluido oficialmente su trayectoria como futbolista profesional al término de la Copa del Mundo de 2026, el emblemático guardameta azteca regresó a la casa americanista para recibir el reconocimiento de la directiva y de miles de aficionados que abarrotaron las tribunas.

Para esta jornada inolvidable, la institución azulcrema inmortalizó el legado de su canterano renombrando temporalmente el acceso principal del Estadio Banorte con las letras gigantescas de “Memo Ochoa”, convirtiéndose de inmediato en el punto de reunión obligado para las fotografías del recuerdo de la afición. Asimismo, en la entrada a la tienda oficial del club se develó un mural conmemorativo rodeado por las réplicas de los tres trofeos que Ochoa conquistó durante su etapa en Coapa: el título de Liga MX del Clausura 2005, el Campeón de Campeones 2005 y la Liga de Campeones de la Concacaf de 2006.

La vestimenta del equipo también reflejó el peso simbólico de la fecha. El plantel del América realizó sus trabajos de calentamiento portando camisetas blancas con el tradicional número 13 en la espalda. Posteriormente, para el desarrollo del partido, la indumentaria de juego lució un parche especial con la frase “Por S13mpre”, sello distintivo de la ceremonia. Minutos antes del silbatazo inicial, se registró una de las estampas más íntimas de la velada cuando Ochoa caminó en solitaria calma sobre el césped del inmueble para contemplar las gradas vacías, evocando aquel momento de introspección que vivió durante la pasada cita mundialista.

Uno de los sucesos con mayor carga emotiva fuera del protocolo fue la visita sorpresa de Adolfo Ríos. Conocido en el balompié nacional como el “Arquero de Cristo”, Ríos compartió vestidor con un joven Guillermo Ochoa cuando este comenzaba a abrirse paso tras su debut profesional en 2004. El histórico guardameta y campeón del Verano 2002 con las Águilas acudió al inmueble para acompañar a su pupilo y amigo, expresando en sus plataformas digitales su admiración al calificar a Ochoa como “el más histórico de nuestro país”. En la antesala del encuentro, Ochoa sostuvo además un afectuoso reencuentro con figuras clave de la cúpula azulcrema, entre ellos el propietario del equipo, Emilio Azcárraga, y el doctor Alfonso Díaz Rivera.

La salida de los equipos a la cancha se vio engalanada por el despliegue de un monumental tifo en la tribuna con la consigna “Por S13mpre”. Acompañado por el cuerpo arbitral y los capitanes Henry Martín y Carlos Moreno, Guillermo Ochoa acudió al centro del campo para ejecutar el volado protocolario previo a la patada inicial. Entre aplausos y con su nombre coreado en todos los sectores del estadio, el canterano caminó hacia el túnel rodeado por una valla de fotógrafos que inmortalizaron el momento.

El punto culminante del homenaje aconteció durante el entretiempo del encuentro. Enmarcado por la proyección de una luz blanca sobre el círculo central, Ochoa tomó el micrófono para dirigirse a la afición americanista. Con visible emoción, el guardameta rememoró sus inicios al haber arribado a las fuerzas básicas del América a los 10 años de edad y dedicó palabras de profundo agradecimiento al dueño del club, Emilio Azcárraga, así como a la directiva encabezada por Ferrán Reverter y a sus padres, a quienes señaló hacia uno de los palcos. “No sé ni por dónde empezar, es difícil encontrar las palabras, pero quiero agradecerle a una persona muy importante porque sin él nada de esto hubiera pasado y que ha hecho de este equipo el más grande de México, Emilio muchas gracias”, manifestó antes de sellar su intervención con un tajante y emotivo “Gracias por siempre”.

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