Redacción: Eduardo Nolasco
El oro sufre su mayor caída desde 1983 al desplomarse un 9.5% tras la nominación de Kevin Warsh para la Fed. El metal rompe la barrera de los $5,000 dólares en una jornada de pánico global que sacude los activos.
Tras haber tocado un máximo histórico de $5,500 dólares por onza apenas ayer, el precio del oro al contado se ha desplomado un 9.5%, situándose por debajo de la frontera simbólica de los $5,000 dólares. Este retroceso representa la caída diaria más profunda para el metal precioso desde febrero de 1983, rompiendo con una tendencia alcista que parecía no tener un techo cercano en el corto plazo internacional.
El detonante para este hundimiento ha sido la creciente duda política y monetaria en los Estados Unidos, sumando a factores técnicos de gran impacto. El anuncio del presidente Donald Trump sobre la nominación de Kevin Warsh para presidir la Reserva Federal a partir del mes de mayo ha fortalecido drásticamente el dólar frente a las demás divisas. Los mercados ahora anticipan una política mucho mas agresiva contra la inflación y una reducción en la expectativa de recortes de tasas, lo que resta atractivo al oro como activo de reserva principal.
- El “Efecto Warsh”: La posible llegada de un perfil más “hawkish” a la Fed sugiere que las tasas de interés se mantendrán elevadas por más tiempo, lo que encarece el costo de oportunidad de mantener metales preciosos.
- Toma de ganancias masiva: Tras un rally que llevó al oro a subir más del 20% en solo un mes, los inversionistas han aprovechado la noticia para liquidar posiciones y asegurar beneficios, acelerando la espiral descendente.
- Efecto arrastre: La plata ha sufrido un destino aún más severo, con un desplome cercano al 20%, lo que confirma un ajuste generalizado en los activos considerados tradicionalmente como “refugio” ante la crisis.
Sumando a lo anterior, se registro una venta masiva por parte de los grandes fondos de inversión y operadores globales de materias primas en las principales bolsas. Los inversionistas has aprovechado las noticias recientes para liquidar sus posiciones y asegurar beneficios inmediatos tras meses de ganancias sostenidas en el sector. Esta acción colectiva acelero una espiral descendiente que arrastro a otros metales industriales, lo que confirma un ajuste generalizado en la percepción de riesgo por parte de las instituciones financieras de todo el mundo.
A pesar del cierre negativo del día de hoy, el oro aún conserva ciertas ganancias acumuladas en lo que va del presente año fiscal, aunque el panorama actual es incierto. La inestabilidad de la jornada actual deja claro que el mercado ha entrado en una fase de reequilibrio agresivo frente a la nueva hoja de ruta económica de la administración estadounidense. Los analistas sugieren que los próximos días serán cruciales para determinar si este ajuste es solo una corrección tecina o el inicio de un mercado bajista prolongado para los activos de refugio seguro.

