Redacción: Alejandra Almazán Vázquez
La nueva reforma constitucional en materia electoral transformaría la estructura política de Sinaloa 2026: reducción de gasto legislativo, ajustes en regidurías, recortes a partidos y nuevas reglas de participación ciudadana.
La iniciativa de reforma constitucional en materia electoral presentada el 25 de febrero de 2026 por la presidenta Claudia Sheinbaum plantea un rediseño profundo del sistema político nacional que, de aprobarse y armonizarse en las entidades federativas, tendría efectos directos en la estructura institucional de Sinaloa. Un escenario proyectado para la entidad incluye reducción del gasto legislativo, disminución del financiamiento a partidos, prohibición de la reelección consecutiva y un ajuste en el número de regidurías en los ayuntamientos.
La propuesta, centrada en la austeridad republicana, la fiscalización estricta y el fortalecimiento de mecanismos de democracia directa, modificaría la dinámica política sinaloense en al menos cuatro ejes: Congreso local y cabildos, partidos políticos, autoridades electorales e instrumentos de participación ciudadana.
Uno de los impactos más visibles sería la reducción obligatoria del presupuesto del Congreso de Sinaloa. La medida buscaría disminuir el costo legislativo mediante ajustes administrativos y racionalización del gasto operativo.
Quedaría prohibida la reelección consecutiva o inmediata para todos los cargos de elección popular en la entidad. Esto implicaría que diputados locales, presidentes municipales, síndicos procuradores y regidores no podrían postularse para el mismo cargo al concluir su periodo, cerrando la puerta a la continuidad inmediata en el poder
Quedaría prohibida la reelección consecutiva o inmediata para todos los cargos de elección popular en la entidad. Esto implicaría que diputados locales, presidentes municipales, síndicos procuradores y regidores no podrían postularse para el mismo cargo al concluir su periodo, cerrando la puerta a la continuidad inmediata en el poder.
La iniciativa también reforzaría la prohibición del nepotismo electoral, con candados para impedir que cargos públicos sean “heredados” a familiares directos como cónyuges, hijos o hermanos, una práctica que ha sido objeto de críticas en distintos municipios del país.
En los 20 municipios de Sinaloa incluidos los de reciente creación el número de regidores se ajustaría conforme al tamaño poblacional, fijando un tope máximo de 15 regidurías por ayuntamiento. Esta modificación tendría efectos presupuestales directos en nómina y operación de los cabildos.
Partidos políticos e IEES
El financiamiento público estatal a los partidos políticos sufriría un recorte del 25%, lo que obligaría a las fuerzas políticas a redefinir sus estrategias de operación territorial, estructura interna y campañas. En tanto, el Instituto Electoral del Estado de Sinaloa (OPLE), así como el tribunal electoral estatal, enfrentarían una reducción presupuestal del 25% en su costo operativo.
La presidenta Claudia Sheinbaum declaró que la eliminación de los OPLEs, como estaba contemplado en un inicio, fue una gran discusión, y quién más defendió que se mantuvieran los organismos electorales en los estados “es quien defiende el federalismo”.
La reforma electoral implementada en la entidad impulsaría la eliminación de duplicidades entre autoridades locales y federales, en coordinación con el INE, con el objetivo de optimizar recursos y evitar traslapes de funciones administrativas y técnicas.

