Redacción: Guicel Garrido
Un nuevo reporte sobre las muertes en México muestra algo preocupante: de cada 10 personas que fallecieron en los primeros tres meses de este año, más de 7 murieron por enfermedades que se podrían haber evitado. De las más de 211 mil muertes, 151 mil fueron por males como la diabetes, problemas del corazón y enfermedades del hígado.
Los expertos dicen que estas muertes no son solo un asunto personal. Más bien, son una señal de cómo vivimos como sociedad. Las enfermedades crónicas son un reflejo de nuestra forma de comer, de trabajar y hasta de la falta de ayuda del gobierno.
Un ejemplo claro es el alcohol. Las muertes por problemas del hígado están creciendo, y esto es más que una simple “mala decisión”. El alcohol está muy presente en nuestra cultura, en fiestas y reuniones, y a veces se usa para escapar de los problemas. La publicidad que lo promueve y la falta de programas de salud para ayudar a la gente hacen que el problema sea cada vez más grande.
Otro gran problema es la obesidad. La diabetes y las enfermedades del corazón, que son las principales causas de muerte, están ligadas al sobrepeso. Y esto no es solo un tema de “quererlo”. La gente con menos dinero a menudo no puede comprar comida sana y se ve obligada a comer alimentos procesados y baratos. Mientras las grandes empresas de comida y bebida venden lo que quieren, el gobierno no hace lo suficiente para enseñarnos a cuidarnos.
En pocas palabras, muchas muertes en México son causadas por la forma en que está organizada nuestra sociedad. Si una persona muere por una enfermedad que se pudo prevenir, no es solo su culpa, sino de todo un sistema que no la protegió. La falta de igualdad, los trabajos mal pagados y las políticas de salud deficientes están acortando la vida de la gente. Es una señal de que necesitamos un cambio urgente para que todos podamos vivir y morir con dignidad.

