Redacción: Guicel Garrido
El Gobierno chino anunció una investigación sobre barreras comerciales y de inversión en México, tras considerar “proteccionistas” las medidas aplicadas por la Secretaría de Economía.
La relación comercial entre México y China experimenta un repunte de tensión tras la enérgica respuesta de Beijing a la ola de investigaciones “antidumping” iniciadas por la Secretaría de Economía mexicana. El Ministerio de Comercio chino no solo expresó su “firme rechazo” a las medidas, sino que escaló la disputa anunciando la apertura de un procedimiento propio para investigar las barreras comerciales y de inversión en México.
La irritación de China se centra en el notable incremento de las pesquisas mexicanas contra sus productos. Según el Ministerio de Comercio, en lo que va de 2025, México ha lanzado ya 11 investigaciones antidumping contra bienes chinos, duplicando prácticamente el número total registrado durante todo el 2024. Los productos señalados en las recientes investigaciones mexicanas incluyen artículos como tela recubierta de policloruro de vinilo, cinta autoadhesiva y pernos de acero.
En un comunicado emitido este viernes, las autoridades chinas tacharon las acciones mexicanas de “proteccionistas” y advirtieron que tales medidas afectan “los intereses legítimos” de sus compañías. Asimismo, instaron al Gobierno de la presidenta Claudia Sheinbaum a adherirse de manera estricta a las normativas de la Organización Mundial del Comercio (OMC) y a garantizar los derechos de las empresas exportadoras afectadas.
La Postura China: Prudencia y Contención
En un claro contraste con el aumento de los procedimientos en México, Beijing enfatizó que su política ha sido de “prudente y contenida” a la hora de iniciar procesos de defensa comercial contra importaciones. El gigante asiático abogó por un rechazo al “unilateralismo” y por evitar el avance del proteccionismo, aludiendo de manera velada a las presiones externas, presumiblemente provenientes de Estados Unidos, para imponer restricciones comerciales.
El punto de mayor fricción radica en el anuncio de que el Ministerio de Comercio chino “ha iniciado una investigación sobre barreras comerciales y de inversión” en respuesta al aumento propuesto por México en los aranceles de importación, así como a otras “medidas restrictivas al comercio y la inversión contra China”. Esta es una reacción directa a los planes que ha sopesado el Gobierno de Sheinbaum de aplicar aranceles a países sin tratados comerciales, un movimiento que expertos chinos han criticado como una posible cesión a las “coacciones” de Washington.
El Ministerio de Comercio concluyó su advertencia dejando claro que China “adoptará todas las medidas necesarias, incluidas las relativas al comercio y la inversión,” para salvaguardar los derechos e intereses de sus empresas ante cualquier medida restrictiva mexicana. La disputa subraya la creciente dificultad de México para equilibrar sus políticas comerciales, presionadas por el nearshoring y el interés de Estados Unidos, mientras mantiene una relación estratégica con su segundo socio comercial más grande, China.

