El café sube su coste y Nueva York lo siente 

Redacción: Andrea Zamora 

Los amantes del café en NYC están pagando más por su taza diaria: el grano ha subido más del 20% y los establecimientos anuncian ajustes en el menú. 

En la ciudad que nunca duerme, el ritual matutino de pedir un café ya no es lo mismo. En NYC tanto en cafés de barrio como en grandes cadenas, se registra un aumento sostenido del precio del café que empieza a afectar el bolsillo de los consumidores. Según un informe de la agencia Agence France‑Presse (AFP), entre agosto de 2024 y agosto de 2025 los precios del grano aumentaron un 21 % en Estados Unidos.  

La subida tiene múltiples causas entrelazadas. Por un lado, está la escalada en los precios de las materias primas: los futuros del café arábica alcanzaron un récord de más de US$4.30 la libra a inicios de 2025 en la Bolsa de Nueva York.  Como explica el análisis de la plataforma Bellwether Coffee, el alza responde también al impacto del clima —estragos en Brasil y Vietnam provocaron caída en la producción— y a tarifas comerciales que encarecen las importaciones.  

Ante ese escenario, los cafés neoyorquinos empiezan a trasladar el aumento a los clientes. La cadena local Birch Coffee, por ejemplo, declaró haber agregado entre 50 centavos y 2 dólares al precio de cada bebida o bolsa de café debido a los costos crecientes del grano.  Los consumidores ya notan la diferencia: bebidas que antes se consideraban “normales” ahora se sitúan en el rango superior del precio habitual. “Mi límite para un latte subió de 7 a 10 dólares”, comenta una usuaria neoyorquina.  

El impacto también se refleja en los carritos de café callejeros: el tradicional expreso de US$1 ya es historia —ahora cuesta US$2 o más.  Expertos advierten que el incremento podría continuar. Como explicó un consultor, “ningún negocio del café saldrá ileso en 2025”.  

Aunque el aumento afecta principalmente a EE.UU., el fenómeno tiene alcance global: el grano es un commodity que responde a eventos climáticos, logísticos y comerciales en todo el mundo. Así, lo que comenzó como un ajuste en el insumo primario se traduce en decisiones diarias para quienes simplemente buscan su dosis de cafeína matutina. 

Para el consumidor habitual, esto significa que tal vez sea momento de replantear sus hábitos: ¿seguir pagando más por fuera o invertir en prepararlo en casa? La tendencia del “home café” entre los jóvenes estadounidenses ya ganó terreno como respuesta al alza.  

En definitiva, en Nueva York el café deja de ser un gasto menor para convertirse en una referencia de la inflación global y cada sorbo recuerda que no solo el sabor ha cambiado, también el precio. 

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