Redacción: Guicel Garrido
Un nuevo estudio del Centro de Estudios Espinosa Yglesias (CEEY) ha puesto de manifiesto cómo la ausencia de inclusión financiera actúa como un serio obstáculo para la movilidad social en México, perpetuando las desigualdades económicas más allá de los factores de pobreza. Los hallazgos sugieren que el origen de una persona, medido por su acceso a servicios financieros formales, es un determinante crucial en su capacidad para ascender en la escala de recursos económicos.
La investigación, presentada en el informe “La ruta hacia la inclusión financiera. Serie: movilidad en México 2025”, subraya que la inclusión financiera –entendida como el acceso y uso de productos y servicios formales como cuentas de ahorro, crédito, nómina y seguros– no solo es vital para salir de la pobreza, sino para concretar el potencial de progreso de la población en general.
Roberto Vélez, director ejecutivo del CEEY, explicó que incluso individuos con el talento y la capacidad para mejorar su situación económica se encuentran estancados si carecen de este mecanismo fundamental. “La condición de origen en términos de inclusión financiera pesa enormemente como mecanismo de movilidad social”, aseveró Vélez, enfatizando que esta barrera afecta incluso a quienes tienen el potencial de realizar el “recorrido completo” hacia la prosperidad.
El estudio encontró evidencia concreta de que el acceso a estos servicios puede ser un poderoso motor de cambio. Se estima que la inclusión financiera logra reducir en un 12 por ciento las probabilidades de que las personas de menores recursos económicos se queden atrapadas en las mismas condiciones financieras de su origen. Es decir, mejora significativamente las opciones de que logren un ascenso socioeconómico
Más allá de la disponibilidad de productos, el informe también resaltó cómo las características personales de los individuos influyen de forma diferenciada en sus opciones de éxito. La asociación civil productora de la investigación señaló que la desigualdad de trato en el sector financiero, sumada a las barreras iniciales de origen, termina siendo un factor muy relevante.
En esencia, la falta de acceso a herramientas básicas como una cuenta de ahorro o un crédito formal impide a las familias invertir en educación, salud o emprendimientos, que son los verdaderos motores de la movilidad social. El CEEY hace un llamado a diseñar políticas públicas que garanticen el acceso responsable y sostenible a estos servicios, reconociendo que la inclusión financiera es un pilar indispensable para construir una sociedad más equitativa y dinámica en México. La ruta hacia la equidad pasa, ineludiblemente, por garantizar que todos los ciudadanos cuenten con las herramientas financieras para forjar su propio destino.

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