Redacción: Michelle Velázquez Belmont
La presidenta de México externó una enérgica postura frente a las acciones unilaterales de las agencias de seguridad estadounidenses en el territorio nacional, argumentando que los pactos secretos entre el Departamento de Justicia de ese país y ciertas facciones criminales constituyen una flagrante violación a la soberanía de la nación.
De acuerdo con la mandataria, la evidencia recabada demuestra que el traslado forzoso de un líder del narcotráfico hacia la Unión Americana, orquestado por un rival con el aparente respaldo de entidades extranjeras, fracturó las estructuras internas del Cártel de Sinaloa.
Esta situación desencadenó una cruenta disputa interna y un repunte de las hostilidades en diversas regiones del territorio sinaloense y otras entidades mexicanas. Frente a este panorama, recalcó que la intromisión internacional y la estrategia de aliarse con un bando delictivo en detrimento de otro nunca rinden frutos positivos, sino que, por el contrario, exacerban la inestabilidad social, un fenómeno que comparó con las fallidas políticas de administraciones federales del pasado que terminaron amparando a ciertas organizaciones criminales.
En este sentido, la jefa del Ejecutivo instó a las autoridades del país vecino a priorizar una colaboración legítima basada en el apego a la legalidad y la coordinación transparente con los mandatarios de los estados mexicanos, advirtiendo la importancia de no utilizar los asuntos de seguridad pública con fines partidistas.
Asimismo, hizo un llamado a resolver las inconsistencias en las versiones oficiales que circulan respecto a la detención de los cabecillas criminales, señalando que mientras una narrativa sostiene que el arribo de los capos a la frontera fue un evento fortuito, la exhibición pública de la aeronave utilizada en el operativo por parte de agencias de investigación norteamericanas sugiere una planeación y participación directa que contradice la hipótesis del azar.
La mandataria federal enfatizó que el combate al crimen organizado debe realizarse con estricto apego institucional y que el Estado mexicano habría logrado un desenlace muy distinto de haber ejecutado las capturas bajo sus propios protocolos jurídicos. Si bien aclaró que bajo ninguna circunstancia se pretende proteger a los delincuentes y que es necesario que rindan cuentas ante la justicia, insistió en que el respeto a la autodeterminación es la vía más efectiva para debilitar los esquemas delictivos de manera integral.
Finalmente, puso como ejemplo de éxito el trabajo coordinado en el intercambio de información que ha permitido mitigar significativamente el tráfico de sustancias ilícitas hacia el norte y el decomiso de armamento pesado en la frontera, destacando que los canales oficiales de comunicación permanecen abiertos a través de las fiscalías correspondientes, sin descartar la posibilidad de entablar un diálogo directo a nivel presidencial para esclarecer los alcances de la injerencia extranjera.

