Redacción Marlone Serrano
Washington evalúa imponer un nuevo gravamen a las importaciones de China por presunto exceso de capacidad manufacturera, una medida que podría elevar nuevamente la tensión comercial antes del encuentro entre Donald Trump y Xi Jinping.
La relación comercial entre Estados Unidos y China podría enfrentar un nuevo episodio de tensión antes de la cumbre prevista entre los presidentes Donald Trump y Xi Jinping en septiembre. La administración estadounidense analiza imponer un arancel efectivo de 7.5 por ciento a productos chinos, bajo el argumento de que Beijing mantiene un exceso de capacidad de fabricación.
De concretarse, la medida elevaría nuevamente a alrededor de 20 por ciento los aranceles impuestos durante el segundo mandato de Trump a las mercancías provenientes de China. A estos gravámenes se suman tarifas establecidas durante el primer mandato del presidente estadounidense y que posteriormente fueron prorrogadas durante la administración de Joe Biden.
Sin embargo, las tasas definitivas todavía no han sido establecidas. Personas familiarizadas con las deliberaciones señalaron que una de las alternativas consiste en anunciar inicialmente una tasa mayor y suspender parcialmente su aplicación para conseguir una tasa efectiva de 7.5 por ciento.
Exceso de capacidad, el nuevo argumento de Washington
La posible medida está relacionada con una investigación iniciada en marzo por la administración Trump contra más de una decena de importantes socios comerciales de Estados Unidos.
El proceso se realiza bajo la Sección 301 de la Ley de Comercio de 1974 y busca determinar si el exceso de capacidad industrial de distintos países representa una práctica comercial que perjudica a la economía estadounidense.
La investigación forma parte de los esfuerzos de Washington para sustituir algunos de los aranceles implementados previamente por mecanismos comerciales que tengan una vigencia más prolongada.
No obstante, el proceso enfrenta dificultades jurídicas. El representante comercial de Estados Unidos, Jamieson Greer, señaló en julio que la investigación sobre exceso de capacidad tomaría más tiempo debido a su complejidad.
La Casa Blanca, por su parte, ha advertido que cualquier anuncio sobre nuevos aranceles deberá provenir directamente de la administración, por lo que las versiones sobre las posibles tasas todavía son consideradas especulativas.
Trump y Xi Jinping se reunirían en septiembre
El posible anuncio adquiere especial relevancia debido a la reunión que Donald Trump y Xi Jinping tienen prevista para el 24 de septiembre en Washington.
Funcionarios estadounidenses esperan contar con los resultados de la investigación sobre exceso de capacidad antes de ese encuentro, aunque los aspectos jurídicos del informe han complicado el calendario.
Al mismo tiempo, Washington y Beijing buscan extender el denominado pacto comercial que permitió establecer una tregua de un año. El acuerdo tiene como fecha de expiración el 10 de noviembre, por lo que ambas partes enfrentan el desafío de mantener las negociaciones mientras persisten las diferencias comerciales.
La posibilidad de un nuevo arancel podría convertirse así en un elemento de presión de cara a la cumbre entre ambos mandatarios.
La guerra comercial vuelve a tomar fuerza
El posible gravamen también forma parte de una estrategia más amplia de la administración Trump para reconstruir su política arancelaria después de que tribunales estadounidenses cuestionaran algunas de las medidas implementadas previamente.
La Corte Suprema de Estados Unidos anuló los aranceles globales impuestos bajo la Ley de Poderes Económicos de Emergencia Internacional, al considerar que excedían la autoridad presidencial. Los gravámenes temporales globales de 10 por ciento también fueron considerados ilegales por un tribunal comercial.
Ante este escenario, la administración estadounidense ha buscado nuevos fundamentos legales para mantener su política proteccionista, entre ellos las investigaciones relacionadas con trabajo forzoso y exceso de capacidad industrial.
Mientras tanto, la postura de Trump hacia China contrasta con sus acciones frente a algunos de los principales socios comerciales de Estados Unidos. Washington ha impuesto, por ejemplo, nuevos aranceles a productos canadienses y también ha planteado la posibilidad de modificar o incluso poner fin al T-MEC.
Un nuevo frente antes de la negociación
La eventual imposición de un arancel adicional de 7.5 por ciento colocaría nuevamente al comercio bilateral en una zona de tensión justo antes del encuentro entre Trump y Xi.
Aunque todavía no existe una tasa definitiva, la discusión revela que la tregua comercial entre las dos principales potencias económicas continúa siendo frágil. Para Washington, el argumento se centra en proteger su industria frente al exceso de capacidad manufacturera; para Beijing, cualquier incremento de tarifas podría representar un nuevo obstáculo para mantener la estabilidad alcanzada durante la tregua.
La atención estará ahora puesta en los resultados de la investigación estadounidense y en las decisiones que tome la administración Trump antes de la esperada cumbre de septiembre.

