Redacción Amairany Ramírez
En el Óvalo Nacional de Patinaje de Velocidad de Pekín, conocido popularmente como la ‘Cinta de Hielo’, se respira un ambiente que parece extraído de una película de ciencia ficción. Lejos de ser meras atracciones confinadas a los laboratorios de desarrollo académico, los robots humanoides han tomado el control de la pista en la segunda edición de los Juegos Mundiales de Robots Humanoides 2026. El acontecimiento es colosal: un total de 666 equipos provenientes de diversos rincones del planeta se han dado cita para poner a prueba el rendimiento de 2.056 autómatas en un exigente calendario de 51 disciplinas competitivas.
El espectáculo de la inauguración dejó una de las postales más comentadas a nivel global: un robot de aspecto humanoide portando una bandera mientras cabalgaba sobre una inmensa montura robótica de DxAI Robotics. Esta singular criatura de acero se denomina Qiji X1 y, a pesar de que su diseño evoca la fisonomía de un perro robótico de gran escala, funciona como un sofisticado vehículo de movilidad personal. Con un peso neto de 320 kilogramos y una capacidad para transportar cargas de hasta 300 kilogramos, este “caballo” metálico está pensado para sortear terrenos sumamente complejos e inaccesibles para vehículos de ruedas tradicionales, tales como pendientes rocosas o senderos embarrados. Aunque su velocidad punta se limita a unos modestos 10 kilómetros por hora, su batería garantiza una autonomía de hasta 40 kilómetros. Para quienes deseen adentrarse en esta fantasía ecuestre futurista, DxAI ya ha abierto su preventa comercial por una suma de 289.000 yuanes (unos 36.849 euros). Asimismo, la firma cuenta con una variante llamada Qiji XS equipada con ruedas que alcanza velocidades de hasta 40 kilómetros por hora, valorada en 359.000 yuanes.
No obstante, la fuerza de los motores no fue la única protagonista en Pekín. En la pista de atletismo, el autómata ‘Tiangong Ultra’ causó sensación al registrar un crono de 9,39 segundos en una carrera preliminar de 100 metros planos, una marca inferior al récord de 9,58 segundos del legendario Usain Bolt, a pesar de que las pautas operativas del ensayo no eran idénticas a las de una competición humana tradicional. Esta proeza deportiva se suma al hito alcanzado previamente por el robot ‘Shandian’, el cual completó la media maratón de Pekín en un tiempo récord de 50 minutos y 26 segundos. El programa olímpico robótico incluyó además feroces combates de boxeo, saltos acrobáticos, danzas coordinadas y partidas de tenis de mesa, en un ambiente que combinó proezas técnicas con momentos cómicos provocados por las inevitables caídas que requirieron asistencia en camilla.
Esta colosal exhibición ilustra a la perfección el vertiginoso ascenso del sector en el gigante asiático. Lo que entre 1999 y 2014 comenzó como un modesto circuito de certámenes universitarios con presupuestos muy limitados y un enfoque estrictamente académico, dio un vuelco radical a partir de 2015 con el lanzamiento de la Conferencia Mundial de Robótica en Pekín. La tecnología robótica fue catalogada por el presidente Xi Jinping como la “joya de la corona” del sector manufacturero avanzado de la nación. Hoy en día, gracias a la enorme ventaja competitiva de China en materia de costes de producción y al fulgurante crecimiento comercial de corporaciones del sector —como Unitree, cuyas acciones se dispararon un 486% en su histórico debut bursátil en Shanghái—, la disciplina ha madurado. La meta actual ya no reside en el mero entretenimiento masivo, sino en someter a estas máquinas a rigurosas tareas de simulación operativa en restaurantes, fábricas y servicios de respuesta ante emergencias para medir su verdadera viabilidad en la economía real.

