Redacción Amairany Ramírez
En una jornada de intensas negociaciones y de un ambiente cargado de expectación, el Congreso del Estado de Sinaloa designó oficialmente este martes 25 de agosto de 2026 a Graciela Domínguez Nava como la nueva gobernadora interina del estado. Con una votación mayoritaria de 31 votos a favor y seis en contra, la LXV Legislatura local avaló su nombramiento para suplir la ausencia temporal indefinida de Rubén Rocha Moya. Con este histórico cambio, Domínguez Nava asume de inmediato la conducción del Poder Ejecutivo estatal para concluir el periodo constitucional que culmina el 31 de octubre de 2027.
La llegada de Domínguez Nava al Palacio de Gobierno representa el desenlace de una acelerada secuencia de acontecimientos políticos en Sinaloa. La cronología comenzó meses atrás, el 2 de mayo de 2026, cuando el Congreso estatal autorizó la primera licencia temporal a Rocha Moya y nombró en su lugar a Yeraldine Bonilla Valverde como gobernadora interina. No obstante, el rumbo del estado dio un giro abrupto el viernes 21 de agosto de 2026, fecha en la que Rocha Moya comunicó su sorpresiva reincorporación formal a sus funciones legislativas.
La reinstalación de Rocha Moya duró apenas unas horas. El sábado 22 de agosto, el mandatario presentó una nueva solicitud de “licencia temporal con carácter indefinida”, una decisión tomada en medio del rechazo explícito y público de la dirigencia nacional de su partido, Morena, y de la propia presidenta de la República, Claudia Sheinbaum Pardo, quien tachó su efímero intento de retorno de “imprudente” y avaló la separación del cargo como “lo mejor para Sinaloa”. Ante este escenario de nulo respaldo federal, la Diputación Permanente del Congreso local sesionó el domingo 23 de agosto para aprobar por unanimidad la licencia e iniciar formalmente el procedimiento previsto en el artículo 58 de la Constitución Política de Sinaloa.
¿Quién es la nueva gobernadora interina?
Graciela Domínguez Nava, nacida el 18 de febrero de 1976 en el municipio de Rosario, Sinaloa, es licenciada en Sociología y cuenta con un extenso expediente en la administración pública y en el Poder Legislativo local y federal. Su paso más reciente por el Ejecutivo estatal fue como titular de la Secretaría de Educación Pública y Cultura (SEPyC) entre 2021 y 2024. Asimismo, posee una destacada carrera parlamentaria, habiendo ejercido como diputada local en dos ocasiones: la primera en la LIX Legislatura (2007-2010) bajo las siglas del PRD —partido en el que militó de 1999 a 2013 y del que fue coordinadora de bancada— y la segunda en la LXIII Legislatura (2018-2021) por Morena, donde se desempeñó como presidenta de la Junta de Coordinación Política (JUCOPO).
Al momento de ser nominada para gobernar el estado, Domínguez Nava ya se encontraba separada temporalmente de su curul como diputada federal por la LXVI Legislatura en San Lázaro, cargo para el cual solicitó licencia indefinida desde el 17 de junio de 2026. Durante su conferencia de prensa matutina, la presidenta Claudia Sheinbaum respaldó públicamente su nombramiento: “no tengo el gusto de conocerla de manera cercana, pero sé que es una mujer honesta (…) Tiene muchos años luchando por la justicia social”.
La votación que encumbró a la nueva mandataria interina estuvo precedida por marcadas grietas políticas. Una profunda división en la bancada mayoritaria de Morena —entre los parlamentarios de la corriente “rochista” y aquellos alineados con la presidenta Claudia Sheinbaum que exigían limpiar Palacio de Gobierno— obligó a posponer la sesión extraordinaria convocada originalmente para el lunes 24 de agosto. Las negociaciones se prolongaron durante casi 24 horas hasta alcanzar un consenso viable.
Finalmente, la Comisión de Puntos Constitucionales y Gobernación destrabó el proceso proponiendo a Domínguez Nava con el respaldo de las diputadas y diputados de Morena (Juana Minerva Vázquez, César Ismael Guerrero, Rita Fierro y Araly Berenice Ruiz) y el voto opositor del panista Jorge González. Al presentarse ante el Pleno de la legislatura, la designación fue ratificada con el respaldo de 31 legisladores, mientras que representantes del PAN y del PRI emitieron un voto en contra como muestra de protesta ante la prolongada incertidumbre y la inestabilidad política que vive la entidad.
La urgencia del Congreso local por resolver la titularidad del Ejecutivo estatal radicó en el desasosiego de la ciudadanía ante la crisis de gobernanza y, principalmente, ante la severa escalada de violencia. La guerra interna en el Cártel de Sinaloa ha desatado un conflicto armado que en los últimos dos años acumula un trágico saldo de aproximadamente 3,000 homicidios, más de 4,000 desapariciones forzadas y el robo de decenas de miles de vehículos.
En su primer discurso oficial ante el pleno del Congreso, la gobernadora interina trazó la ruta prioritaria que guiará su administración: “Nuestra prioridad será la paz, no de discurso, sino una paz que se sientan en las calles y en las comunidades, en las escuelas, en los negocios, en los campos y en nuestras costas, en los caminos y en los hogares, una paz que nos permita vivir sin miedo”.
Además del restablecimiento de la tranquilidad pública, Domínguez Nava se comprometió a gobernar para todos, sin exclusiones y con plena coordinación con el Gobierno federal de Claudia Sheinbaum. Entre sus primeras líneas de trabajo destacan la atención prioritaria a las víctimas de la delincuencia organizada, la reconstrucción del tejido social, la búsqueda de personas desaparecidas, la gestión del desplazamiento forzado interno y el regreso seguro de las familias a sus comunidades. Del mismo modo, planteó la reactivación del empleo y el fortalecimiento de las actividades del campo, la pesca y la ganadería en conjunto con los sectores productivos. “La confianza no se decreta ni se exige, se construye”, puntualizó, cerrando un proceso legislativo tenso e inaugurando un desafiante periodo para Sinaloa.

