Redacción Jacqueline Sandoval
La inteligencia artificial (IA) gana terreno en América Latina, pero su incorporación no ocurre al mismo ritmo en todas las empresas. Las compañías grandes tienen mayores posibilidades de aprovechar estas herramientas, mientras que los negocios pequeños enfrentan dificultades relacionadas con el financiamiento, la tecnología y la falta de personal especializado.
De acuerdo con el Índice Latinoamericano de Inteligencia Artificial (ILIA) 2026, el 27.6% de las grandes empresas utiliza esta tecnología, frente al 6.8% de las pequeñas. Estas cifras reflejan una diferencia importante en las oportunidades que tienen los negocios para integrar soluciones digitales en sus actividades.
El panorama también cambia según el sector económico. Las empresas dedicadas a la información y las comunicaciones registran una adopción de inteligencia artificial del 36.6%. En contraste, la cifra alcanza el 10.3% en la industria manufacturera y el 4.5% en la construcción.
Para los negocios pequeños, incorporar inteligencia artificial implica más que acceder a una aplicación. También necesitan identificar qué herramientas pueden ser útiles, capacitar a sus trabajadores y adaptar sus procesos para obtener resultados. Sin estos elementos, aprovechar las ventajas de la tecnología puede resultar complicado.
El informe, elaborado por la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal) y el Centro Nacional de Inteligencia Artificial de Chile (Cenia), permite observar los desafíos que enfrenta la región para ampliar el uso de estas soluciones.
Entre las alternativas para reducir la brecha se encuentran los programas de capacitación, la asistencia técnica y los mecanismos de financiamiento que faciliten la incorporación de herramientas digitales. La colaboración entre gobiernos, universidades y empresas también puede contribuir a que los negocios conozcan las opciones disponibles y aprendan a utilizarlas.
El reto para América Latina consiste en ampliar las oportunidades de acceso a la inteligencia artificial, especialmente entre las pequeñas empresas. Facilitar la capacitación y reducir las barreras económicas podría ayudar a que más negocios aprovechen estas herramientas y participen en la transformación digital de la región.

