La traba de las Pymes: Más reglas, menos incentivos 

Redacción: Daniela Paredes Rocha 

Regular sin incentivar frena la economía, advierte Héctor Cárdenas, quien enfatiza la necesidad de equilibrar la normativa con incentivos que impulsen la inversión, el crecimiento económico y el desarrollo eficiente. 

En la economía actual de México, la normativa ha aumentado de forma constante, pero sin estar acompañada de estímulos que impulsen la productividad y el crecimiento empresarial, lo que ha generado un entorno adverso para los negocios, especialmente para las pequeñas y medianas empresas (pymes). 

“Hoy no se planea crecer, se planea resistir”, expresó Héctor Cárdenas Rodríguez, delegado en Sinaloa de la Asociación Nacional de Centros Cambiarios, al enfatizar que los empresarios no están en contra de las reglas ni de los controles, sino de un modelo que exige cada vez más sin ofrecer condiciones para avanzar. 

Empresarios no piden menos reglas, piden condiciones para crecer. 

El delegado mencionó que los inversionistas no buscan una carencia de normas, sino un equilibrio entre el control y el desarrollo. 

“No pedimos bolas fáciles de batear ni falta de reglamentación. Entendemos que toda economía requiere normas, controles y orden. El problema no es cumplir; el problema es que hoy cumplimos solo para sobrevivir y ya no para crecer”, afirmó. 

Más trámites, más costos y menos productividad. 

Cárdenas Rodríguez señaló que, además de producir y generar empleo, el empresario mexicano ha tenido que asumir múltiples funciones administrativas. 

“Hoy producimos, vendemos y pagamos nóminas, pero también somos medio abogados, medio auditores y administradores de trámites casi de tiempo completo”, afirmó, explicando que cada nueva obligación implica más tiempo y mayores costos, sin ventajas proporcionales. 

La regulación crece, pero la productividad no. 

El representante empresarial mencionó que existe una descompensación estructural entre la regulación y la productividad. 

“La regulación no ha dejado de crecer, pero la productividad sí. Es como pedirle a un negocio que corra una carrera con una mochila pesada y luego preguntarse por qué no avanza”, comparó. 

Pymes: las más afectadas por la intervención. 

Aunque abrir un negocio puede resultar relativamente sencillo, mantenerse es cada vez más difícil, especialmente para las pymes, indicó. 

“Si creces, te fiscalizan más; si te formalizas, te vigilan más; si te equivocas, aunque sea por un error de sistema, te multan”, señaló. 

Este escenario, dijo, envía un mensaje negativo al sector productivo: “No te muevas demasiado, no crezcas tanto, no llames la atención”, lo cual resulta perjudicial para la economía nacional. 

Recaudación histórica sin crecimiento económico real. 

Cárdenas reconoció que el discurso oficial presume una recaudación importante, pero cuestionó su origen. 

“Se recauda más, sí, pero no necesariamente porque la economía crezca, sino porque se presiona más a los mismos”, afirmó al señalar que la fiscalización ha sido más agresiva que el apoyo al desarrollo económico. 

Sin incentivos, la economía se vuelve defensiva

El delegado recalcó que una economía no se fortalece solo cobrando impuestos, sino cuando hay razones claras para invertir y formalizarse. Finalmente, recalcó que regular es necesario, pero hacerlo sin incentivos vuelve a la economía defensiva y lenta. 

“La economía no se detiene por falta de inversionistas, talento o mercado; se frena cuando el mensaje es: cumple, paga, reporta y no esperes nada a cambio. Así, los motores no aguantan mucho”, finalizó. 

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