Política exterior: historia oscilante de Argentina 

Redacción: Daniela Paredes Rocha 

Descubre la historia oscilante de la política exterior argentina, llevada por cambios de rumbo, alianzas estratégicas y desafíos en su inserción internacional. 

El alineamiento del gobierno del presidente Javier Milei con Estados Unidos e Israel ha generado una opacidad de artículos y comentarios de periodistas y académicos especializados en política exterior, que reciben especial atención en el actual contexto. Estas observaciones surgen tras los anuncios sobre la firma de un acuerdo comercial y de inversiones, así como la ejecución de un swap por USD 20,000 millones. 

Las evaluaciones hacen referencia a la posición del país en un mundo calificado como multipolar, con una potencia en aumento que se ha convertido en poco tiempo en su principal socio comercial. También se mencionan las críticas sobre el abandono de una “supuesta tradición” de mantener al margen las posiciones de las potencias dominantes de turno para aprovechar las ventajas de la competencia en favor de los intereses nacionales. Sin embargo, estas argumentaciones parecen desconocer la verdadera historia: la política exterior argentina ha sufrido unos grandes cambios según los cambios de orientación de los gobiernos, que contextualizaron la inserción internacional como un apéndice de sus ambiciones, lo que explica las dudas actuales. 

Durante la Segunda Guerra Mundial, la “neutralidad” de Argentina, mantenida hasta 1945, se vio afectada por las simpatías hacia los partidarios del nazismo, generando fricciones con Estados Unidos. Perón reiteró esta postura en 1950 al rechazar la participación en la Guerra de Corea. En ese momento, el PBI de Argentina era similar al de Brasil. 

La política exterior argentina en los años 70 estuvo marcada por numerosos giros, desde la influencia de organizaciones armadas cercanas a Cuba hasta el misterio de López Rega, pasando del Libro Rojo de Mao al Libro Verde de Khadafi. La dictadura militar impulsó una fuerte represión contra la “subversión comunista”, enfrentando la política de derechos humanos de Jimmy Carter mientras rompía el bloqueo comercial a la Unión Soviética. 

El rechazo al ALCA en la Cumbre de Mar del Plata marcó una fractura en la relación con Estados Unidos y profundizó el alineamiento de Argentina con China, reforzado por coincidencias ideológicas entre el Partido Justicialista y el Partido Comunista Chino. En las últimas décadas, la política exterior argentina ha oscilado al ritmo de las crisis internas, pasando de la imparcialidad a la tercera posición, de la autonomía al alineamiento con EE. UU. o con Hugo Chávez y la RPC, lo que ha afectado la coherencia de su inserción internacional, salvo en el consenso sobre la soberanía de Malvinas. 

En este contexto, el actual alineamiento del gobierno con Estados Unidos e Israel busca llevar un modelo económico de mercado y atraer inversiones, con la expectativa de generar crecimiento y lograr una inserción internacional más sólida y competitiva. 

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