Morena borra a Rocha Moya de su discurso y busca retener Sinaloa rumbo a 2027 

Redacción Ana Paola Pazaran  

En Sinaloa, Morena enfrenta uno de los retos políticos más importantes de cara a las elecciones para renovar la gubernatura en 2027. A poco más de un año de los comicios, los principales aspirantes del partido han emprendido recorridos por todo el estado con un objetivo claro, recuperar la confianza ciudadana sin hacer referencia al gobernador con licencia, Rubén Rocha Moya, quien enfrenta una investigación en Estados Unidos por presuntos vínculos con el crimen organizado. 

El nombre de Rocha Moya prácticamente ha desaparecido del discurso de quienes buscan convertirse en el candidato de Morena. En los eventos denominados “Asambleas Informativas en Defensa de la Transformación y la Soberanía Nacional”, los aspirantes centran sus mensajes en destacar los logros de la Cuarta Transformación desde la llegada de Andrés Manuel López Obrador a la Presidencia en 2018 y en los primeros resultados del gobierno de Claudia Sheinbaum, evitando mencionar la administración estatal saliente. 

Las campañas internas se desarrollan con una estructura sencilla. Los encuentros se realizan en parques, salones, comunidades rurales o bajo la sombra de un árbol, utilizando únicamente una lona, algunas sillas, una bocina y un micrófono. Los asistentes son principalmente vecinos interesados en conocer a los aspirantes y plantear las necesidades de sus comunidades. 

Uno de los perfiles con mayor presencia es la senadora con licencia Imelda Castro, quien asegura contar con más de 40 años de trayectoria política sin señalamientos de corrupción. Durante sus recorridos presume una carrera limpia y afirma que puede mirar a los ciudadanos con la frente en alto.  Aunque fue compañera de fórmula de Rubén Rocha Moya en el Senado en 2018, evita hacer referencia al exgobernador y concentra su discurso en la defensa de los programas sociales impulsados por la Cuarta Transformación.  

Otro de los aspirantes es Omar López Campos, exsecretario de Desarrollo Social del estado y uno de los colaboradores más cercanos tanto de Rocha Moya como del senador Enrique Inzunza. A pesar de esa cercanía política, también omite cualquier referencia a ambos personajes durante sus actos públicos. López Campos apuesta por destacar los beneficios de los programas sociales y llama a impedir el regreso de los partidos de oposición al gobierno estatal.  

La diputada con licencia María Teresa Guerra Ochoa adopta una postura distinta al reconocer que la seguridad representa la principal deuda pendiente de Morena en Sinaloa. La legisladora admite que el estado ha vivido dos años marcados por la violencia derivada de la disputa entre grupos del crimen organizado y sostiene que esa situación mantiene preocupadas a las familias sinaloenses. Sin embargo, asegura que el gobierno de Claudia Sheinbaum y el secretario de Seguridad, Omar García Harfuch, han intensificado las acciones para recuperar la paz y reducir los índices delictivos. 

Mientras los aspirantes recorren el estado para fortalecer la imagen del partido, Rubén Rocha Moya continúa realizando actividades privadas en Sinaloa, incluso asistiendo a celebraciones en Badiraguato. Su ausencia en los discursos de Morena refleja una estrategia política para deslindar la campaña del desgaste provocado por las investigaciones y la crisis de seguridad que ha marcado los últimos años en la entidad. 

Morena busca que la elección de 2027 gire en torno a la continuidad del proyecto de la Cuarta Transformación y no alrededor de la administración de Rubén Rocha Moya. El reto para el partido será convencer al electorado de que puede mantener el gobierno estatal pese a la violencia, las investigaciones y el desgaste político que han marcado el cierre del actual sexenio. 

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