Redacción Ana Paola Pazaran
El aumento de los robos a residencias en Bogotá y la búsqueda de alternativas para reducir costos han llevado a varias administraciones de conjuntos y edificios a evaluar el reemplazo de la seguridad privada tradicional por sistemas tecnológicos de vigilancia. Esta situación mantiene en alerta a las empresas del sector, debido a que cerca de 45 mil guardas de seguridad podrían enfrentar un futuro laboral incierto ante el avance de la automatización.
La tendencia de implementar nuevas herramientas como cámaras inteligentes, porterías virtuales, controles biométricos de acceso y sistemas de monitoreo remoto ha tomado fuerza entre algunas propiedades horizontales de la capital colombiana. Los administradores y copropietarios consideran que estas soluciones pueden representar una reducción en los gastos mensuales de operación, especialmente ante el aumento de los costos laborales del servicio de vigilancia.
Sin embargo, el gremio de la seguridad privada advierte que la sustitución del personal humano por tecnología podría generar nuevos riesgos y afectar a miles de trabajadores. Según las empresas del sector, la automatización debe ser vista como un complemento para fortalecer la vigilancia, pero no como un reemplazo definitivo de los guardias, quienes cumplen funciones relacionadas con la reacción inmediata, la atención a residentes y la identificación de situaciones sospechosas.
Las cifras de inseguridad en Bogotá han sido uno de los factores que impulsan este debate. Datos presentados por el Concejo de Bogotá indican que durante los primeros meses de 2026 los robos a viviendas aumentaron 6,4 %, al registrarse 2.252 casos frente a los 2.117 reportados en el mismo periodo de 2025. Por su parte, cifras de compañías de vigilancia privada señalan un incremento mayor, con un crecimiento del 10,3 %, pasando de 2.552 casos a 2.815.
Ante este panorama, la Federación de Empresas de Seguridad (FedeSeguridad) ha señalado que cada vez más administradores y residentes consideran reducir o eliminar los servicios presenciales para dar paso a soluciones tecnológicas. El gremio reconoce la importancia de la innovación, pero insiste en que los sistemas digitales requieren acompañamiento humano para garantizar una protección efectiva.
Además del avance tecnológico, las compañías enfrentan una presión económica derivada del aumento del salario mínimo, la reducción de la jornada laboral, los cambios en los recargos nocturnos y las medidas establecidas en la reforma laboral. Estos factores han incrementado los costos de operación y han llevado a algunas empresas a reducir sus plantas de trabajadores.
El futuro de la seguridad residencial en Bogotá parece dirigirse hacia un modelo híbrido, donde la tecnología tenga un papel fundamental, pero acompañado por personal capacitado que permita responder ante situaciones que requieren criterio humano. El desafío será encontrar un equilibrio entre modernización, seguridad efectiva y protección del empleo de miles de trabajadores.

