Redacción: Regina De Quevedo
El presidente de Estados Unidos convenció a los demócratas a tomar medidas represivas que ningún gobierno anterior había tomado nunca durante un cierre. Siguiendo una estrategia de aumentar el dolor y esperar a los demócratas.
El cierre del gobierno se ha convertido en el más largo y posiblemente el más duro de la historia de Estados Unidos. El presidente Donald Trump ha implementado medidas que ningún gobierno anterior había tomado nunca durante un cierre. En estas últimas semanas, Trump recortó los cupones de alimentos para miles de estadounidenses con bajos ingresos, trató de despedir a diversos trabajadores del gobierno y retener los salarios atrasados de otros, a la vez que congelaba o cancelaba el dinero enfocado a proyectos en estados gobernados por demócratas.
Por el momento, no se sabe si existirá un precio político que pagar para Trump o su partido, ya que las encuestas presentan que los votantes en general culparon más a los republicanos por el cierre. Pero, de momento, la estrategia parece haber funcionado, después de que un grupo de demócratas decidiera apoyar un proyecto de ley para darle fin al cierre y dejara las concesiones que su partido había exigido.
“Hacer frente a Donald Trump no funcionó, en realidad le dio más poder” mencionó el lunes en la MSNBC el senador independiente por Maine, Angus King, quien hace asamblea con los demócratas. La política de mano dura que el gobierno de Trump utilizó durante el cierre, procede de su director de presupuesto, Rusell Vought, a quien Trump denomina Darth Vader, se volvió muy complicada para el puñado de demócratas centristas del Senado, quienes no están de acuerdo con la idea del cierre.
Los demócratas también consideran que ahora tienen un tema sobre el cual competir en las elecciones intermediarias. Pusieron sobre la mesa cuestiones importantes para los votantes, posicionándose en la mente del público como el partido que se enfrenta a reducir los costos de la atención sanitaria, a la vez que puede contrastar esos esfuerzos con los intentos del gobierno de Trump de negar cupones de alimentos a las familias necesitadas.
Pero los funcionarios de Trump han aprendido una lección. Si los demócratas esperan el tiempo suficiente y la presión aumenta lo suficiente, ellos retrocederán. Al principio del cierre, los funcionarios de la Casa Blanca pronosticaron que los demócratas terminarían cediendo. Por lo que hubo poca necesidad de que Trump pactara con los líderes demócratas, el senador Chuck Schumer por Nueva York y Jeffries.
La estrategia se enfocó en resistir ante los demócratas, incrementar el daño y ver cómo acababan cediendo. En declaraciones a los periodistas en el Despacho Oval, Trump mencionó que aprobaba el acuerdo que se estaba estudiando para reabrir el gobierno federal. El presidente dejó claro que quiere colocar a los republicanos como el partido que trabaja para reducir los costos de atención médica, destacó que quiere innovar hacia un sistema sanitario que reduzca las compañías de seguros.
Trump no dio a conocer detalles sobre cómo podría ser ese plan o cómo podría ahorrar dinero a los consumidores. Aunque pueden existir consecuencias del cierre, incluso aunque se resuelva. Algunos demócratas de la Cámara de Representantes no están de acuerdo con el hecho de que Schumer no logre controlar mejor a su grupo y mantener la línea de las demandas demócratas, las cuales exigieron que fuera reemplazado. El representante Ro Khanna, demócrata por California, en un post de X mencionó: “Si no puedes liderar la lucha para impedir el aumento vertiginoso de las primas de atención médica para los estadounidenses, ¿por qué vas a luchar?.

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