Redacción: Andrea Zamora
La última medición del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) revela que la canasta alimentaria en zonas urbanas subió por encima de la inflación anual en octubre de 2025. El encarecimiento está impulsado principalmente por los alimentos y bebidas consumidos fuera del hogar, el bistec de res y la leche pasteurizada.
La canasta alimentaria en el ámbito urbano pasó a costar 2 450,01 pesos por persona en el mes de octubre de 2025, de acuerdo al boletín de líneas de pobreza extrema por ingresos publicado por INEGI. Este valor representa un incremento anual del 4.3 % en zonas urbanas —superior a la inflación general del país, que rondó el 3.6 %–3.57 % anual en el mismo periodo.
En contraste, la variación en zonas rurales fue más moderada: la canasta alimentaria alcanzó los 1 844,15 pesos y mostró un alza anual de 2.9 %.
¿Qué productos tiraron del aumento?
El informe de INEGI detalla que los rubros que más contribuyeron al alza en zonas urbanas fueron:
- Alimentos y bebidas consumidos fuera del hogar (desayunos, comidas, cenas): aumento anual del 7.5 %, con una incidencia relativa de ~52.5 % sobre la variación total de la canasta alimentaria urbana.
- Bistec de res (de cualquier parte que se saque): incremento del 19.4 % anual, con una incidencia relativa de ~20.6 %.
- Leche pasteurizada de vaca: subida de 8.6 % anual, con incidencia de ~12.2 %.
En zonas rurales, los factores fueron similares, aunque con diferente incidencia: por ejemplo, el bistec de res también aumentó 19.4 %, y los alimentos fuera del hogar registraron 7.5 % de alza anual.
Contexto y repercusiones:
Que la canasta alimentaria suba más que la inflación general implica que los hogares urbanos enfrentan una presión mayor sobre el presupuesto destinado a lo básico. Aunque el índice general de precios se ha moderado, los alimentos y servicios de alimentación representan una parte significativa del gasto mensual para muchas familias.
Además, cuando los alimentos consumidos fuera del hogar y productos “premium” como la carne de res contribuyen de forma notable a la subida, se evidencia que incluso aquellos gastos que antes podrían considerarse “opcionales” están escalando, lo que puede afectar decisiones de consumo, ahorro y bienestar familiar.
El hecho de que la leche haya repuntado también refuerza la idea de que no solo los productos menos frecuentes o los alimentos de lujo escalan, sino también insumos que conforman la dieta más habitual.
¿Qué puede hacer el consumidor?
- Revisar el presupuesto familiar y considerar ajustes en la frecuencia o calidad de alimentos consumidos fuera del hogar.
- Comparar precios en diferentes establecimientos y optar por versiones o marcas alternativas cuando sea viable.
- Priorizar productos de temporada o sustitutos más económicos para mantener variabilidad nutricional sin incrementar gasto.
- Atender las alertas del gasto: cuando incluso los alimentos básicos aumentan, puede ser un momento de revisar otros gastos para mantener estabilidad.
Aunque la inflación general se encuentra dentro de la meta del Banco de México (Banxico) —alrededor del 3 % ±1 punto porcentual—, estos focos de presión en la canasta alimentaria exigen atención. Las autoridades, los analistas y los propios consumidores deberán vigilar de cerca cómo evolucionan los precios de los alimentos clave y cómo responde el mercado. La subida de los alimentos consumidos fuera del hogar también puede estar ligada a aumentos en costos de servicios, transporte, energía o insumos de los restaurantes, lo que profundiza la interconexión entre distintos sectores económicos.

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