La Máquina de Cruz Azul y los Tigres de la UANL protagonizaron un intenso duelo en la ida de las semifinales del Apertura 2025, que terminó en un empate 1-1 en el Estadio Olímpico Universitario. Con un partido cargado de tensión, errores puntuales y un penal decisivo, la serie quedó completamente abierta para definirse el próximo sábado en el Estadio Universitario.
Redacción: Javier Escárcega
El encuentro comenzó con dramatismo desde los primeros segundos, cuando Andrés Gudiño se convirtió en la figura al evitar una desventaja tempranera. Tras una presión alta de Tigres, Jesús Orozco Chiquete perdió el balón y, después de un cabezazo detenido por Gudiño, Fernando Gorriarán estuvo cerca de abrir el marcador, pero su disparo se estrelló en el poste. Fue un aviso claro de la intensidad que propondría el cuadro felino desde el inicio del partido.
A pesar de ese arranque prometedor, la primera mitad se diluyó entre imprecisiones, escasas llegadas y un público que terminó expresando su frustración con abucheos al sonar el silbatazo del descanso. Tigres se mantuvo ordenado y logró anular por completo a la ofensiva cementera, que no encontró espacios ni claridad en sus avances. Cruz Azul terminó sufriendo cada intento por acercarse al arco rival, incapaz de generar peligro real.
La segunda parte trajo consigo un cambio importante en la dinámica del juego. Cruz Azul logró su primer tiro a puerta al minuto 49, mientras que Tigres continuó insistiendo hasta encontrar el gol. Fue Ángel Correa quien, al 61′, aprovechó una serie de rebotes en el área celeste para adelantar a los felinos y poner justicia momentánea en el marcador, tras un partido que hasta ese momento parecía inclinarse a su favor.
Sin embargo, cuando Tigres parecía tener controlado el trámite, llegó la jugada que cambió el rumbo del encuentro. Tras un disparo de Ignacio Rivero, el balón impactó en la mano de Marco Farfán dentro del área, provocando que el árbitro Ismael Rosario López señalara penal. Gabriel “El Toro” Fernández tomó la responsabilidad y, desde los once pasos, convirtió el 1-1 que revivió a Cruz Azul y encendió el ánimo celeste rumbo al cierre del partido.
A pesar de las variantes tácticas y del desgaste físico incluida la salida prematura de Nicolás Ibáñez por molestias musculares, Tigres mantuvo su propuesta ofensiva, mientras que Cruz Azul mejoró en intensidad y precisión. El empate final dejó la serie completamente abierta, con la Máquina conservando su invicto en el Olímpico y la ilusión intacta de disputar una final navideña. El desenlace se definirá el próximo sábado, donde ambos equipos buscarán su lugar en la gran final.

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