“Hecho en México” renace como certificación oficial para potenciar la producción nacional  

Redaccion: Daniela Paredes Rocha 

En la Cumbre de las 1000 Empresas se relanzó “Hecho en México”, un sello oficial que busca promover la producción nacional, impulsar la competitividad y transformar la economía mexicana.   

Durante la Cumbre de las 100 Empresas 2025, realizada el 8 de diciembre en el Hotel St. Regis de la Ciudad de México, la marca “Hecho en México” dejó atrás su rol tradicional como eslogan para convertirse en una certificación estratégica, diseñada para fortalecer la producción nacional, incentivar el consumo interno y reducir la dependencia de importaciones. 

El anuncio fue presentado por Bárbara Botello, titular del programa, acompañado por Francisco Demesa, CEO de Natura y Avon; el diputado Pedro Haces y Francisco Cervantes, presidente del Consejo Coordinador Empresarial (CCE). 

El relanzamiento convierte a “Hecho en México” en un sello oficial de calidad y buenas prácticas industriales, ahora integrado al Plan México, una política pública orientada a potenciar la capacidad productiva del país. Durante su intervención, Bárbara Botello recordó que el símbolo tiene un origen importante vinculado a movimientos estudiantiles de los años 60 y a una campaña del gobierno de José López Portillo. 

De acuerdo con la funcionaria, esta identidad ahora funciona como un mecanismo de certificación gratuito, digital y administrado por la Secretaría de Economía, con beneficios específicos para las empresas, como acceso a programas de capacitación gubernamental, créditos especializados a través de NAFIN y Bancomext, e incluso campañas nacionales de comunicación para promover a las compañías certificadas. 

La visión empresarial. 

Empresas como Natura y Avon ya han integrado la certificación como parte de su estrategia de expansión nacional e internacional. Su CEO, Francisco Demesa, explicó que el sello fortalece su compromiso con México en un momento importante para el crecimiento manufacturero. Actualmente, la compañía produce el 60% de los artículos que comercializa en el país en su planta de Celaya, Guanajuato, mientras que el 40% se destina a exportación hacia Estados Unidos y Centroamérica. La planta opera completamente con energías renovables, uniéndose a los criterios de sustentabilidad que promueve el programa. 

Sin embargo, Demesa señala que el sello también revela un reto estructural: el desarrollo de cadenas de suministro locales más sólidas. Aunque la empresa trabaja con 700 proveedores que generan alrededor de 70 mil empleos directos e indirectos, la disponibilidad de materias primas sigue siendo una limitación para ampliar la producción nacional. 

Una nueva etapa de inversión. 

Los panelistas coincidieron en que México enfrenta una oportunidad decisiva para provocar inversión, siempre que se construya un clima de estabilidad y acuerdo. Cervantes mencionó que muchos capitales permanecen en espera debido a dudas generadas por reformas estructurales como la judicial, aunque no han abandonado el país. 

Por su parte, Pedro Haces destacó la importancia de la ratificación del T-MEC, que calificó como una “necesidad”, y la fundamental de diversificar mercados, como la Unión Europea, cuyo comercio con México asciende a 80 mil millones de dólares, lejos de los 800 mil millones del intercambio con Estados Unidos. 

De cara al futuro inmediato, los representantes empresariales y legislativos anticipan que 2026 será un año favorable para la inversión, impulsado por la nueva certificación, el fortalecimiento del mercado interno y un entorno de mayor colaboración entre sectores. 

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