Redacción: Michelle Velázquez Belmont
Morena establece el método de encuestas para seleccionar candidatos en 2026 cuando haya más de seis registros. Detalles del proceso interno y unidad del partido.
El Consejo Nacional de Morena ha delineado una hoja de ruta estratégica para sus procesos internos rumbo a los comicios de 2027, fundamentada en un rigor metodológico que busca blindar la unidad del movimiento y garantizar la equidad entre sus aspirantes.
Este esquema no solo establece reglas de competencia, sino que impone una disciplina institucional estricta al prohibir explícitamente que dirigentes partidistas y funcionarios de cualquier nivel de gobierno intervengan en favor o en contra de los perfiles participantes. La medida intenta erradicar las viejas inercias del uso de recursos públicos o estructuras de poder para inclinar la balanza, obligando a los cuadros con mando a mantener una postura de neutralidad absoluta frente a la contienda interna.
El proceso de selección comienza con un filtro inicial de reconocimiento territorial. Ante la expectativa de una participación masiva, el partido determinó que, si los registros superan los seis aspirantes para un mismo cargo, se realizará un sondeo de opinión previo.
Este mecanismo depurará la lista, permitiendo que solo los seis perfiles con mayor presencia y arraigo en sus zonas compitan formalmente en la encuesta definitiva. Una vez superada esta etapa, la Comisión Nacional de Elecciones y la Comisión de Encuestas evaluarán no solo el nivel de conocimiento que la ciudadanía tiene de los candidatos, sino también atributos subjetivos pero cruciales para la identidad de Morena: la honestidad, la cercanía con el pueblo, la trayectoria política y el compromiso probado con el proyecto de transformación nacional.
La metodología diseñada por el partido establece que la persona con el puntaje más alto será designada como coordinadora de defensa de la transformación en su respectiva demarcación, ya sea estatal, distrital o municipal. Este nombramiento es la antesala a las candidaturas oficiales para gobernaturas, diputaciones y alcaldías.No obstante, el triunfo en la encuesta conlleva responsabilidades inmediatas. Los coordinadores electos deben actuar bajo principios de inclusión y unidad, evitando el sectarismo y sumando a quienes no resultaron favorecidos por el voto ciudadano.
Más allá de la competencia electoral, quienes asuman estas coordinaciones tendrán tareas operativas y políticas fundamentales para la continuidad del proyecto gubernamental. Entre sus deberes se encuentra la organización de comités de defensa, la afiliación de nuevos simpatizantes y, de manera central, la difusión de los logros del llamado “segundo piso de la transformación”.
Esto implica una labor de pedagogía política para defender las reformas y políticas impulsadas por la presidenta Claudia Sheinbaum. Así, Morena articula un sistema donde la legitimidad obtenida mediante las encuestas se traduce directamente en una estructura de promoción y defensa territorial que busca consolidar su hegemonía política en el futuro próximo.

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