Redacción: Leo Garfias
La economía de México enfrenta un panorama desafiante tras la reducción en las expectativas de crecimiento, la alta incertidumbre global y regional limita su desarrollo según la OCDE.
La reciente declaración de Alberto Gonzales Pandiella, jefe de México y Costa Rica en la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), refleja un panorama complejo para la economía mexicana. La reducción en las expectativas de crecimiento de 1.3% a 0.8% en el año no es un dato menor, pues evidencia la dificultad de materializar el potencial de inversión del país en un contexto de alta incertidumbre. Según Gonzales, México tiene un gran atractivo para los inversionistas, pero factores internos y externos están limitando la capacidad de aprovecharlo.
Uno de los elementos que añade incertidumbre es la revisión anual del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC). Aunque este acuerdo es clave para la integración económica de la región, la falta de definiciones claras y el tiempo que requiere su implementación retrasan la llegada de nuevas inversiones. A esto se suma el impacto del conflicto en Medio Oriente, que afecta los mercados internacionales y genera presiones adicionales sobre la economía mexicana, especialmente en sectores como energía y comercio.
Gonzales Pandiella subrayó que el gran costo de la economía mexicana proviene de la inversión, por lo que una de las prioridades debe ser aumentar los ingresos y mejorar la calidad del gasto público. La idea es que los recursos se destinen de manera más eficiente hacia infraestructura, equipos y proyectos estratégicos que impulsen la productividad. Sin embargo, la Secretaría de Hacienda y Crédito Público ha reportado desde el año pasado una caída en la inversión física, que se ha reducido a una tasa anual de 18.4%. Esto se debe a que los recursos se concentran en carreteras, puertos, instalaciones energéticas, maquinaria y equipo, lo que ha limitado la diversificación y el crecimiento sostenido.
La OCDE también ha señalado que la digitalización debe ser una prioridad para México. En un mundo cada vez más interconectado, invertir en tecnología y procesos digitales no solo aumenta la competitividad, sino que también abre nuevas oportunidades de negocio y mejora la eficiencia del sector público y privado. Gonzales añadió que, pese a los retos, se espera una moderación en la situación económica del país, lo que podría dar espacio para ajustes y estrategias más efectivas.
En conclusión, México enfrenta un escenario desafiante: la incertidumbre global, la revisión del T-MEC y la caída en la inversión física son factores que limitan su crecimiento. No obstante, el país cuenta con un gran potencial que puede aprovecharse si se logra una mejor gestión de los ingresos, un gasto público más eficiente y una apuesta decidida por la digitalización. El reto está en transformar estas prioridades en acciones concretas que permitan recuperar la confianza de los inversionistas y fortalecer la economía nacional.

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