Redacción: Melody Escobar
Tras confirmarse el fallo de 6 millones de dólares en EE. UU., el ecosistema digital encara un cambio histórico sobre su deber ante el bienestar juvenil.
Google meta enfrentaron un nuevo revés judicial o de qué una jueza de California rechazó las solicitudes de ambas compañías para repetir un juicio en el que fueron declaradas responsables por negligencia debido al diseño de sus plataformas digitales. La decisión representa un paso importante dentro del creciente de debate sobre el impacto que las redes sociales pueden tener en la salud mental de adolescentes y jóvenes.
La resolución fue emitida por la jueza Carolyn Kuhl, del tribunal superior de Los Ángeles, quien desestimó las nos emociones presentadas por Meta Platforms, propietaria de Instagram y por Google, dueña de YouTube. Ambas empresas buscaban anular el veredicto emitido previamente por un jurado que las encontró responsable de haber desarrollado características de diseño capaces de fomentar comportamientos, adictivos entre usuarios jóvenes.

El caso fue representado por una mujer que aseguró, haberse vuelto adicta a Instagram en YouTube desde una edad temprana. Según la demanda, diversos elementos implementados en ambas plataformas contribuyeron a generar una dependencia que terminó afectando su bienestar. Tras analizar las pruebas, el jurado de término que las compañías incurrieron en negligencia, y ordenó el pago de una indemnización de 6 millones de dólares a la demandante.
Durante el proceso, Google y meta argumentaron que estaban protegidas por la sección 230 de la ley de decencia, de las comunicaciones de Estados Unidos, una legislación que generalmente protege las plataformas digitales frente a demandas relacionadas con contenidos publicados por los usuarios. Sin embargo, la jueza concluyó que el litigio no está enfocado en los contenidos compartidos dentro de las aplicaciones, sino en las decisiones de diseño, adoptados por las empresas.
En su análisis, kuhl señaló que existen pruebas suficientes para demostrar que la demandante sufrió daño relacionados con las características de funcionamiento de Instagram, independientemente del contenido que pudiera haber consumido dentro de la plataforma. Esta interpretación podría convertirse en un precedente relevante para futuros casos similares. Tras conocerse la decisión, representantes de método manifestaron en su desacuerdo y aseguraron que buscarán revertir la sentencia mediante una apelación. Google también informa que continuará la batalla legal en instancia superiores.
Por su parte Mark Lanier, abogado de la demandante, afirmó que el fallo no resultó sorpresivo debido a la contundencia de las pruebas presentadas durante el juicio. El caso vuelve a colocar bajo los reflectores, la responsabilidad de las grandes empresas tecnológicas y el papel que juegan sus plataformas en la vida cotidiana de millones de usuarios alrededor del mundo.

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